Me fui, me perdí un mes del uno al treinta. Tantos días oculto como una lagartija envuelta en sombra de cal. Como mancha de sal. Me compré. Adquirí una caja negra y disparé. Sin tiento alguno abusé del mando a distancia y retraté. La vida de los otros mientras me agarraba a los barrotes del miedo. Como si los pájaros se hubieran ido y nadie supiera atraer a los vientos, hablar a las nubes.





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