Asombra comprobar como la industria turística se adapta a los cambios y supera las crisis por más que acontezcan alrededor de unos u otros destinos atentados terroristas, tsunamis, epidemias o terremotos. Lo que sólo unos aventajados pudieron pronosticar es como ésta iba a intentar ajustarse a los efectos negativos del cambio climático.
Marine Hugonnier ya lo anticipaba al realizar The Last Tour, un documental que registraba el cierre del teleférico que llegaba a la cumbre del Matterhorm en Suiza, lo que aprovechaba para esbozar la idea de que los turistas del futuro irían a contemplar paisajes terminales, exhibidos en sus últimas funciones públicas.
Algunas empresas han comenzado a lanzar sus ofertas en esta dirección y el próximo 25 de septiembre, la agencia californiana Betchart Expeditions parte rumbo a la Isla del Calentamiento, Warming Island, en Groenlandia. Una porción de tierra que el calentamiento global ha separado de Groenlandia. A partir de 5.000 $ se puede comprobar como se está derritiendo Groenlandia, a la vez que se navega durante dos semanas, rodeados de ballenas azules, orcas o delfines de morro blanco.
Más prosaico, en nuestro país, es el ladrillo quien continúa derritiendo nuestros mejores paisajes. Esto está a punto de ocurrir con el paisaje que rodea a Zuheros, un conjunto histórico, incluido en el Parque Natural de las Sierras Subbéticas, donde si las autoridades competentes no ejercen sus atribuciones se van a plantar una treintena de adosados. Para salir corriendo y hacer su last tour, antes que sea demasiado tarde.



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