“…En resumen, la percepción turística, por estética que sea en el fondo, está compuesta por saltitos, intermitencias e interrupciones; es curiosa, pero también distraída, inestable, sensible a los ambientes y las atmósferas, sin más memoria que la de las prótesis técnicas que son las inevitables e indispensables camescopes y las cámaras numéricas, a través de las cuales se ve lo que no se mira y se graba lo que uno se apresurará a olvidar bajo pretexto de que siempre se conservará una huella virtual,por si acaso……Evidentemente, esta artificialización indiscutible de los intercambios culturalesse puede deplorar, pero no debemos ser ingenuos: desde los años treinta ,la producciónde bienes culturales se ha vuelto industrial y no vemos por qué motivo habría que exceptuar el turismo de esta lógica productiva……la trampa de la razón turística: esta trampa consiste en inventar nuestras propias motivaciones y justificaciones reencontrándolas en un pasado que probablemente jamás ha existido bajo la forma en que nosotros lo perseguimos…”
Yves Michaud: Más allá del turismo cultural





Escribe un comentario