Febrero 4, 2008...10:51 pm

LA INVENCIÓN DE LAS CIUDADES

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Tuve el placer de escuchar esta noche a David Harvey, en la inauguración de la II Conferencia Internacional sobre Ciudad y Cultura, organizada por el Ayuntamiento de Córdoba. Harvey ha investigado acerca de la relación existente entre el proceso de acumulación capitalista y el crecimiento urbano. Procesos ya constatables en torno a la Francia de 1840, donde se dieron de la mano el control políticamente rígido de un imperio, el desarrollo urbano en una nueva escala y el exilio de los perdedores. Una y otra vez éstos trataron de protagonizar poco exitosas revoluciones urbanas que se prolongaron allí donde las ciudades extendían su afán expansivo. Desde la revolución de 1848, pasando por las revueltas urbanas de 1968 a las recientes crisis donde coexisten dos millones de familias americanas que pierden sus hogares mientras Wall Street repartía más de treinta mil millones de dólares como resultado del trasiego del dinero invisible durante el pasado año.  Procesos de destrucción creativa de aquellas partes con menos posibilidades de defenderse.  Violentos procesos de desposesión que se suceden en Seúl, Bombay o Río de Janeiro.  En tanto que asistimos a un nuevo cambio de escala con compañías globales capitaneando la expansión en China o Dubai, usando los excedentes en este nuevo alarde constructivo mientras que buena parte de la población mundial sobrevive en la miseria. Reservas federales auxiliando a los sistemas financieros en lugar de ayudar a la población que padece los resultados de la implacable gestión especulativa de aquellos. Crecen como hongos esos dominantes  iconos  constructivos a los que rodea el espacio urbano, cual guarnición –tan decorativa como protectora- en palabras del antropólogo Manuel Delgado.     Mientras tanto sigue vivo el reto de inventar las ciudades como el “intento más genuino de las personas de recrear sus vidas”.  

Choca constatar como en un debate público sobre la construcción de la ciudad, sean los políticos quienes acaparen el tiempo de intervención que debería de pertenecer en buena lógica creativa a los asistentes que acuden a compartir y contrastar, así como enriquecer con sus puntos de vista el supuesto debate, reducido a monólogo del ponente y repetitiva voz de los políticos que no pierden vez. No importa que se programen paralelamente “talleres”, que no dejan de ser momentos diferentes de participación.

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2 comentarios

  • [...] del que hablamos varias veces en este blog, y resume los contenidos de la presentación. Más en este enlace. SHARETHIS.addEntry({ title: “Harvey y las ciudades”, url: [...]

  • Me asombra que en los tiempos que corren este tipo de conferencias tengan que ser presenciales y el conocimiento esté secuestrado en un lugar y sólo para privilegiados asistentes.

    Me pregunto si es necesario que el orador tenga que desplazarse para difundir sus ideas y que los asistentes tengan que hacerlo también cuando se podrían evitar desplazamientos innecesarios y universalizar el conocimiento.

    Supongo que es una herencia medieval.

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