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NO TURISTAS

Antes hemos escrito sobre la desigual incidencia que el turismo tiene en unos y otros lugares, grupos, sectores, etc. Es sin duda una actividad que nos permite como otras analizar el intercambio desigual e injusto entre bienes y personas, donde no faltan impactos negativos igualmente desiguales en su reparto tal como han señalado sociólogos como Julio Aramberri o antropólogos como Noel Salazar. Es la misma queja que días atrás transmitía Maruja Torres, en un artículo sobre el impacto del turismo en Egipto, donde recomendaba el texto de la profesora Marta Alvarez Alday acerca del Impacto económico del turismo en el primer y el tercer mundo.

Aquí en OLEOPOLIS habíamos escrito sobre el rechazo al turista de colectivos y grupos urbanos que se sentían asediados en sus espacios vitales. Ahora leemos la queja radical de los habitantes de Nazaret, un poblado de la selva colombiana que se ha blindado y vetado el paso a los turistas, salvo si disponen de la preceptiva autorización dada por la asamblea vecinal. Hartos de los impactos negativos, la agresión a la intimidad, la pérdida cultural y la ausencia de beneficios, han hecho uso de su derecho a tomar decisiones, y de momento la suya es cerrar las puertas con las excepciones ya comentadas. Los comentarios escritos por los lectores de la noticia que enlazamos del diario colombiano EL ESPECTADOR, matizan la respuesta de la comunidad Ticuna. Uno de ellos escribe: “Defender la cultura es como defender la madre, y la tierra es el seno de esa madre donde nace y se abunda la vida de la gente

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I’m not a tourist

hay quien muestra su sentimiento anti-turístico con más o menos delicadeza, espíritu crítico o rebelde corte social, pero así está la cosa para viajeros que siguen queriendo distinguirse de los turistas -con la consabida crítica de los intelectuales de la cosa- y para vecinos cansados de la cosa misma, cuando el aire se vuelve un tanto pesado. Bueno, tal vez ahora en tiempos de crisis los ánimos se relajen y las calles puedan compartirse, o tal vez no, quién sabe. En uno y otro lado, la música dulce de Chris Garneau y en el otro los contestatarios antituristas de Barcelona cada vez más organizados y visibles.

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DESTINOS Y EXPERIENCIAS TURÍSTICAS

Me gusta leer algunos sitios web por su capacidad a la hora de generar y transmitir conocimiento en materia turística. Me gustaría recomendar dos de ellos donde recientemente hallé algunos contenidos que quisiera compartir con los lectores de este post.

En Locum Consulting, una brillante, certera y precisa definición sobre lo que puede definirse como un destino… is somewhere worth leaving home for.

Los boletines de Réseau de veille en tourisme, siempre insuflan buen olfato y análisis acerca de conceptos y tendencias básicas del turismo de nuestros días. Recientemente hacían un repaso, a raíz de la publicación de un documento por parte de la Comisión Canadiense de Turismo (CCT), sobre el valor y la generación de experiencias en la actividad turística. Primera cuestión importante, evaluar la satisfacción del cliente, esto es, confirmar en qué grado la experiencia se corresponde con lo esperado por el cliente y en qué medida la ha disfrutado. A partir de ahí, algunas recomendaciones para mejorar la experiencia, con el ojo puesto en adivinar aquello considerado como verdaderamente memorable por los clientes:

-          prestar atención a los elementos básicos que conforman la experiencia

-          integrar algunos elementos inesperados

-          añadir algunas posibilidades de aprendizaje

-          ofrecer acceso a cosas no disponibles en general, experiencias de iniciación

-          favorecer un espacio de socialización con la gente local

-          considerar el estado de las comodidades y servicios que sostienen la oferta de productos

Igualmente interesante resultan algunas de las sugerencias que ofrecen a la hora de transformar productos en experiencias:

-          seguir a la gente local en sus actividades

-          aprender y compartir en torno a ese saber hacer local

-          personalizar visitas no comerciales y contactos no mediatizados económicamente

-          favorecer la escucha de la gente local y sus conocimientos

-          saborear junto a ellos sus productos y los frutos de su trabajo

El proceso se presenta en suma como un trance hacia la competitividad, a través del planteamiento de algunas cuestiones:

-          favorecer la asociación entre experiencia y lugar concreto en la mente y sentimiento de los visitantes

-          tener la habilidad de integrar la experiencia en el entorno global en el que se ofrece

-          saber introducir algún elemento sorpresa en la experiencia

-          afirmar la singularidad de la misma frente a otras similares

-          realzar aquel aspecto que realce ese carácter distintivo

-          excluir cualquier tipo de presión anímica incitadora del gasto extra por parte de los visitantes

Tal vez con todo este práctico check-list, estemos en las proximidades de vivir el  efecto WOW, compartido con quienes nos visitan y con quienes aprendemos y disfrutamos.

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GESTIÓN DEL PATRIMONIO ARQUEOLÓGICO

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Aprovecho este post para compartir algunas notas tras la lectura del libro “Gestión del patrimonio arqueológico”, del que es autora Amalia Pérez-Juez Gil que recibí por cortesía de la Editorial Ariel. Antes de nada, decir que se trata de un texto útil por igual para profesionales, gestores y responsables políticos como para un público general, gracias a su carácter divulgativo y esfuerzo didáctico. Es un manual generoso en la información suministrada, la introducción correcta de diferentes casos de estudio y los ejemplos de diferentes recursos, bien distribuidos espacial y temporalmente.

Me ha parecido interesante la reflexión acerca de los conceptos de patrimonio histórico artístico y de la idea de belleza ligada al patrimonio cultural, y cómo ésta ha ido dando paso a su vinculación directa con inventarios y bienes protegidos. Concluye Amalia Pérez-Juez en que se conserva lo que se protege y se protege aquello que política o socialmente se considera correcto proteger. Ejemplos bien conocidos, como el toro de Osborne o los barrios y enclaves industriales del siglo XIX, sirven para ejemplificar esta práctica, no exenta de singulares connotaciones políticas subrayadas con descaro en la experiencia de las Comunidades Autónomas de nuestro país. El patrimonio ferroviario, primero abandonado o expoliado con beneplácito, luego  reconvertido en exitosas vías verdes, es un buen ejemplo de este modo de hacer. Paradójica y cambiante  estrategia donde el patrimonio es con frecuencia tenido como interesado instrumento legitimador.

La segunda parte del libro esboza a grandes rasgos el concepto de turismo cultural y arqueológico, sin tratarse de una guía exhaustiva de la gestión turística de estos recursos arqueológicos ni por extensión de los recursos patrimoniales en general.

Sin constituir tampoco un tratado de técnicas de restauración del patrimonio, la tercera parte del texto introduce de manera clara el original y aún actual motivo de discrepancia entre la estrategia de intervención o no intervención, asunto en nada intrascendente si consideramos que la forma de intervención condiciona la gestión. Se extiende también en la conocida comparación entre la propuesta de Eugène Viollet –basada en la investigación arqueológica y en la restauración por analogía estilística- con la de Ruskin, para quien cualquier tipo de actuación es una “mentira” que acaba en ruina.

La cuarta parte está centrada en las distintas formas de actuar en un yacimiento excavado, así como las importantes y definitivas elecciones preliminares a tomar –nivel de lectura, selección temporal y espacial-, y la infraestructura necesaria.

A las distintas categorías de yacimientos acondicionados y abiertos al público, se dedica la quinta parte, con especial atención a los yacimientos restaurados y acondicionados, parques arqueológicos, parques de arqueología experimental y sitios de historia recreada. En relación con este punto, aprovecho para recomendar la   lectura de la tesis de Clara Masriera, titulada “Análisi dels espais de presentación arqueológics de l’edat dels metalls” (2007), donde analiza la musealización de yacimientos protohistóricos, la incorporación de técnicas de arqueología experimental y en definitiva evalúa hasta qué punto la presentación de los yacimientos al público es satisfactoria.

Un nuevo aspecto destacado en el libro de Amalia Pérez-Juez es el espacio dedicado a los campos de batalla como lugares de turismo arqueológico. Desde Waterloo como escenario exitoso donde la representación de la histórica batalla es un acontecimiento turístico, a las rutas del Carlismo en Navarra o el Museo de las Navas de Tolosa, no faltan productos que se suman a esta tendencia de turismo ligado a la guerra como argumento narrativo.

Se echa en falta en una publicación editada en 2006 un mayor manejo de información accesible  en Internet, conjuntamente con la completa referencia bibliográfica que contiene el texto.

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ALGO SE MUEVE EN EL TURISMO GASTRONÓMICO

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Centro do Viño Ribeira Sacra

Si miramos las novedades últimas habrá que convenir que algo se mueve en torno al turismo gastronómico. Partamos previamente con ciertas reservas relativas a la propia definición de turismo gastronómico y a los diferentes productos que bajo este concepto se están incluyendo. Añadamos la falta de conocimiento acerca de este mercado tan poco definido. De ahí que pongamos en cuarentena algunos datos, tales como las informaciones que cuantifican en un 10% a los turistas internacionales con motivación exclusivamente gastronómica. Más cerca estamos de la opinión vertida por quienes defienden que el verdadero turista gastronómico es el turista nacional.

Con este preámbulo, tres hechos hablan de este dinamismo turístico gastronómico:

1)      ciudades unidas en un club de destinos gastronómicos donde participan San Sebastián, Gijón o Lanzarote.

2)      un plan regional de competitividad para el turismo gastronómico asturiano liderado por el gobierno regional.

3)      una red de comarcas gastronómicas con origen, que reúne a más de una docena de grupos de desarrollo rural en un proyecto de cooperación coordinado por la Asociación para el Desarrollo del Guadajoz y campiña Este de Córdoba, denominado GASTROTOUR.

Posiblemente todos estos intentos pueden ser complementarios en un posicionamiento nacional del turismo gastronómico en el que sin duda han de incluirse otras iniciativas en desarrollo más o menos reciente. Pero por ser la parte hacia la que estoy más sensibilizado y por tanto cercano he de postular mi acercamiento con aquellas propuestas que nacen y fomentan el producto desde el origen. No sólo por estrategia sino porque será difícil plasmar de manera coherente en la gastronomía diaria referentes como la “Dieta mediterránea”, si los productos básicos que la sustentan pierden pujanza y son víctimas de la erosión que desde distintos puntos se está denunciando.

La moda no sólo se circunscribe a nuestro país sino que se extiende igual por otros lares como el continente sudamericano: Sirvan de muestra las rutas montadas sobre el tequila en México o la yerba mate en Argentina por no hablar del boom gastronómico peruano.

Mientras mejoramos en conocimiento acerca de hasta qué punto la gastronomía determina el viaje, la buena presencia online de las ofertas gastronómicas no deja de enriquecerse con alguna nueva Guía de restaurantes, si bien es evidente que por el mayor impulso tecnológico de las propias empresas, siga resultando más fácil realizar la reserva online en alguno de los restaurantes de Barcelona que en los municipios rurales del proyecto GASTROTOUR. Aquí queda mucho por avanzar.

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SOUVENIR DE VIAJE

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Barcelona, tan dada a poner sentido a cuanto se cuece en ella, no pierde oportunidad de abrir nuevos espacios a la reflexión/oportunidad socioeconómica con la que enriquece el omnipresente turismo urbano, ofreciéndole metáforas acerca de si mismo, en clave ética y estética. Así, la reciente exposición que se ha abierto en el DHUB, continuación de otras previas dirigidas siempre a retener la mirada turística, se acerca al tema de los souvenirs como objeto de culto, productivo, fetichista, recuerdo o clave de poder con el que nos afirmamos como viajeros.

Por los mismos días, otra destacada escuela de la antropología turística, la canaria, abre una exposición con igual temática, dispersa en dos sedes, en Tenerife y Lanzarote. La imagen que abre el post corresponde a un salvamantel que se entrega en la exposición y nos remiten desde la Fundación César Manrique.

Parece que desde antes de la historia el ser humano ha abusado de esta práctica de coleccionismo nómada. Objeto reduccionista de la realidad, icónico, fetichista, melancólico, irónico, creativo… Sean piedras, huesos de animal o plantas secas hasta los objetos más impensados, pasando por la mercadería en serie, parece que llevamos dentro un corrosivo mecanismo que nos impide volver con la maleta o los bolsillos vacíos. No muy lejanos del hacer de los pájaros o el viento cuando mueven semillas de un lado a otro.

Estuve la semana pasada en la exposición del Disseny Hub de Barcelona, un enclave turístico más, situado a pocos metros de la buscada Catedral del Mar y vecino del Museo Picasso. Dejo a continuación una cita tomada del texto de presentación de la exposición, alguna imagen que tomé y unas referencias para los amantes de la lectura y los archivos:

En la parafernalia del consumo turístico, el souvenir representa la encarnación del gasto inútil. Como principal resorte simbólico del turismo, este pequeño recuerdo, producido en masa, no puede ocultar su banalidad, pero contribuye a hacer tangibles las experiencias intangibles del viaje”, Fernando Estévez

Por cierto, muy bello el documental collage que firma Andrés Hispano, ensamblando nostálgicos fragmentos de la itinerancia del viajero, para concluir que como señala el dicho, el pasado es un país extranjero.     

 –          Las dimensiones del souvenir

-          Trofei di viaggio. Per un’antropologia dei souvenir (reseña) de Duccio Canestrini

-          Recuerdos de Benidorm desde las salas de un museo

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LA EXPERIENCIA TURÍSTICA

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Hace días asistí a un taller de marketing turístico online. La primera pregunta del profesor a la concurrida audiencia, mayoritariamente compuesta por gente de la hostelería, agencias de viajes y destinos, fue acerca de cuál era nuestro objeto a vender. Sin perder un segundo, la respuesta unánime fue: ¡Experiencias! Así es, convino feliz el ponente, no vendemos camas, ni viajes, ni entradas a monumentos, vendemos experiencias.

También por entonces conocí en otro taller a la responsable de Divinum Vitae, el club de enoturismo de Castilla la Mancha, Diana Moreno, quien reiteraba el mensaje de que su producto ofrece un conjunto de experiencias a los amantes del enoturismo. La siempre precisa Alicia Estrada, escribía por esos días en Vinoturismo sobre un catálogo de producto de una empresa de intermediación turística, especializado también en enoturismo, donde bajo una oferta de experiencias apenas sobresalía una representación de hoteles.

Como una nueva cantinela, las experiencias se han incorporado en el lenguaje de marketing de todos los agentes turísticos para nombrar demasiadas veces algo inconsistente cuando no inexistente si entendemos que experiencia debe de hacer mención a algo verdaderamente memorable.

Ante cualquiera de estas experiencias ofertadas, vale la pena disponer de una serie de indicadores con los que chequear lo que nos ofrecen. Preguntas como qué hay antes y después en la oferta, qué hay de información contenida, qué posibilidades de co-creación permite, qué conocimiento ofrece, qué escenario dibuja, qué gente hay detrás, qué historia cuenta, qué bienestar transmite, qué sorpresa deja entrever, cuánto de memorable deja intuir.

Mucho me temo que el resultado no sea muy halagüeño, y por tanto mucha tarea pendiente tienen por delante quienes ofertan para hacer sus propuestas lo suficientemente abiertas, flexibles, dinámicas, innovadoras y por qué no, subversivas. Pocas experiencias surgen si no es tras un proceso de destrucción creativa. Y también por suerte hay algunos ejemplos que podemos ir apuntando para alumbrar un buen horizonte a esos viajeros que ahora mismo sueñan con su experiencia. Es algo en lo que sin duda algunas Agrupaciones Empresariales Innovadoras van a trabajar, tal como ocurre con la constituida bajo el nombre de El Viajero Experiencial.

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