AIRE DE NADIE

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Días atrás volé desde Andalucía a Santiago de Compostela, regresando de nuevo al punto de salida. He calculado las emisiones de Gases de Efecto Invernadero que se derivaron de ese viaje. Nada menos que 0,712 Ton de CO2. Las recomendaciones de los científicos reunidos en el IPCC proponen para 2020 una tasa de emisiones anuales por habitante de 1,40 Tn CO2. Un trayecto considerado como doméstico por la aviación y la industria del viaje, acumula la mitad de mis emisiones anuales. La cuestión es que no iba solo en el viaje. En mis manos, el libro de George Monbiot, explícitamente posicionado en la lucha para detener el calentamiento global. La hipótesis de Monbiot no es otra que descubrir si existen alternativas de algún tipo –técnico, gestión, etc.- que permitan sin poner patas arriba los cimientos energéticos del modelo capitalista, disminuir las emisiones hasta niveles que eviten la magnitud del problema del calentamiento global. En ciertas actividades y sectores parece llegar a encontrar ciertas alternativas, pero sin embargo cuando llega a la navegación aérea y por añadidura a la industria del viaje, no hay remedio que no pase por una drástica reducción y moratoria del incremento sin límites de esta industria. Unos breves extractos del capítulo IX, plantean nítidamente la cuestión: “… Cierto que el gobierno espera que en 2030 haya el doble de pasajeros de avión, fecha en la que los viajes aéreos serán la principal causa del calentamiento global … “ (Anita Roddick)Los vuelos internacionales desde el Reino Unido no cuentan actualmente en las estadísticas nacionales de emisiones de gases de efecto invernadero, ya que no hay todavía un acuerdo internacional sobre el modo de asignar dichas emisiones” (Ministerio de Transportes del Reino Unido)El único medio seguro de impedir el aumento de vuelos es algo que el Gobierno británico se niega a hacer: limitar la capacidad de los aeropuertos. Se aplica el enfoque “predecir y proveer” que tan nefastos resultados ha dado siempre en el transporte por carretera…” (pág. 233)“ … Los activistas contra el cambio climático han unido sus fuerzas con las personas que viven cerca de donde se prevé construir las pistas y que temen arruine sus vidas …” (pág. 247)La industria, preocupada del efecto mediático del marketing ambiental, se limita a hacer apenas esto, marketing. Es cuanto puedo concluir después de leer los editoriales que los dos principales directivos de las compañías con las que he volado, escriben en sus respectivas revistas. El Director General de Spanair afirma grandilocuente el compromiso continuo con la aviación sostenible de su compañía, al anunciar la puesta en marcha del Observatorio de la Sostenibilidad en Aviación, dedicado a analizar y divulgar información sobre este particular. Por su parte el Presidente del Grupo Iberia se explaya en datos que ignoran el crecimiento del número de vuelos, proponiendo una reducción de emisiones insuficiente a todas luces y en definitiva dando de lado a la verdadera magnitud del problema.Mientras tanto, cada día se anuncian nuevas líneas y la apertura o ampliación de aeropuertos.¿Nadie tiene que decir nada?  

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Archivado bajo Cambio climático, Impactos turismo, Impctos medio ambientales, Travel, Turismo sostenible, Turismo y cambio climático

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