Benidorm

Esta semana ha fallecido Pedro Zaragoza, quien siendo alcalde de Benidorm fuera artífice del desarrollo turístico más genuino del litoral español, creando un verdadero modelo tan poco estudiado como capaz de suscitar las opiniones más encontradas. Vaya de entrada que no he pisado Benidorm, así pues escribo de lecturas y comentarios ajenos. A Pedro Zaragoza se le ha alabado por su capacidad para poner en marcha un modelo planificado en un sector donde la planificación no ha sido común, así como por su ingenio para llevar a cabo campañas publicitarias innovadoras y dar pasos culturales atrevidos en su momento –años 50-, como la autorización del uso del biquini. Los detractores del modelo critican la concentración del mismo y la generación de un modelo de costa tipo parque temático. Sus defensores, entre los que se hallan gente poco “sospechosa” y cercana a planteamientos ecologistas como Mario Gaviria, destacan la visión pionera de un modelo que fue la primera respuesta fabril española, contraparte servida al contrato social del sistema de bienestar europeo. La arquitectura de la Caja de Cerillas, tan subrayada por Paco Muñoz, quien fuera arquitecto redactor del primer PGOU, encuentra su máxima expresión en el Gran Hotel Bali, edificio más alto de España y hotel más alto de Europa, un producto auténticamente valenciano, que culmina a  la perfección este destino turístico al que por igual se ha aludido como versión vulgar de lo mediterráneo, máquina de hacer dinero o McDonald’s turístico, pero que con igual entusiasmo es defendido por los abanderados de una costa ibérica intensiva.  No deja de resultar curioso como el modelo Benidorm, capaz de atraer al 40% del turismo dinámico valenciano o el 7% español, apenas se estudia en las Escuelas de Turismo como si escapara a cualquiera de los clichés convencionales o asomasen prejuicios de los que necesariamente habría que librarse para prestar la necesaria atención a un modelo que resiste durante medio siglo, y fascina a millones de británicos, holandeses o madrileños.

No acabo sin recomendar el primer capítulo del por otra parte, finísimo libro, Una España Inesperada, del periodista Gabi Martínez. Les copio unas líneas:   ¿Ecología? Los campeones proponen y practican la teoría de la caja de cerillas: si tienes un solar, edifica a lo alto en lugar de a lo ancho. Es mucho más  ecológico. Los verdaderos destrozos se producen cuando vas y lo ocupas todo. Según la teoría de la caja de cerillas, el Gran Bali simboliza el colmo de la ecología en España.”

 

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