CULTURA Y DESARROLLO

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No se puede tachar una parte de la historia como el que traza una raya sobre una cuenta saldada”, escribe John Berger en la cita que encabeza “Los Hijos del Aceite”, libro del que es autor Julio Rodríguez-Calvarro junto a Nicolás Calvo. Me trae felizmente a la memoria el recuerdo de Julio, un reportaje dedicado al oleoturismo en la cacereña Sierra de Gata, que en buena parte protagoniza. Julio es un médico rural que tuvo la fortuna de nacer justamente escuchando el girar inequívoco de las ruedas de un molino hidráulico que machacaba las dulces manzanillas cacereñas en el pequeño pueblo de Robledillo de Gata. Con el tiempo, empleando su dinero y atención, se hizo dueño de ese molino para convertirlo en el equipamiento cultural estrella del municipio, el Molino del Medio. El relato pausado del libro como corresponde a un buen aldeano, más si se demora en tertulias amistosas al hilo del vino de pitarra, se acompaña de una primorosa edición con fotografías que documentan no sólo lo que es la historia del molino sino la arquitectura del pueblo y sus paisajes, así como un audiovisual basado en un diálogo a la antigua usanza entre abuelo y nieto. Rico en detalles, el texto brilla con las cuentas de resultados de dos campañas aceituneras, la 1948-49 en el Molino del Medio, que ofrecieron unos resultados de 2.600,21 pesetas y las de la campaña 1969-70 para el Molino Bajero con una producción valorada en 47.260,10 pesetas.

Me viene todo ello a cuentas de una reflexión ya muchas veces realizada sobre la relación entre cultura y desarrollo. En las últimas décadas, numerosas instituciones públicas animaron ese debate. En su tiempo fue pionera la Diputación de Barcelona. También la Diputación de Córdoba organizó en la década de los noventa diversas jornadas sobre el tema de la cultura y el desarrollo rural que tuve el gusto de coordinar y donde contamos en repetidas ocasiones con Avelino Hernández, creador de una experiencia innovadora que los ministros de Cultura no supieron prorrogar, Culturalcampo. El gobierno cubano organizó también durante varios años, sucesivas ediciones de un encuentro internacional sobre cultura y desarrollo con especiales énfasis en los países en desarrollo, particularmente iberoamericanos, con documentos y elaboraciones teóricas animados desde la OEI. Pasado ese tirón un tanto ruralista, la efervescencia urbana atizó el debate en torno a las bondades convenientemente realzadas del modelo Guggenheim & Bilbao. Me sorprende hallar una nueva convocatoria pública para debatir el tema, venida de la mano del gobierno gallego sin que verdaderamente hayan pasado tanto tiempo después demasiadas cosas nuevas. Un nuevo lenguaje más hard, soft, net u org, pero no demasiadas experiencias sociales o privadas, que equilibren el permanente esfuerzo de la iniciativa pública.

Si algo fijó mi atención en los últimos años respecto a este tema es el escaso interés de la empresa privada en apostar por la cultura como vía de desarrollo. Un reciente informe de CORDOBA 2016 sobre la experiencia de capitales culturales europeas deja patente un desigual pero característico alejamiento de la iniciativa privada en las inversiones culturales.  

Lamentablemente hay pocos quienes como Julio Rodríguez-Calvarro, puedan y quieran creer que la cultura es una manera brillante de trazar una línea hacia el futuro.

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1 comentario

Archivado bajo Capital Cultural Europea, Córdoba 2016, Museos, OLEO TURISMO

Una respuesta a “CULTURA Y DESARROLLO

  1. Interesante blog. Me gustaría ver más materiales de Cultura al Campo.
    saludos y gracias
    F

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