Archivo mensual: abril 2009

LA GRIPE PORCINA, LA GLOBALIZACIÓN Y EL TURISMO

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Aún sin saber demasiado acerca de los orígenes y calificativos, con dudas y rumores propios de cualquier situación de alarma, máxime en esta globalizada era, la producción primaria y los viajes están en el centro de aquellas prácticas que se ven cada vez más afectadas con motivo de las situaciones de riesgo y catástrofes naturales, sanitarias o de origen terrorista. Así, la industria turística se ha visto afectada y obligada a reaccionar con mayor o menor acierto o desconcierto después de atentados sobrevenidos tras la estela del 11-S, las sacudidas de los monzones y los tsunamis y las amenazantes epidemias y plagas que aterrorizan primero, para calmarse luego y quedar después casi en anécdotas con categoría y tarjeta de identidad: gripe aviar, vacas locas, gripe porcina…

Como en anteriores ocasiones – Jorge Gobbi hace un análisis de urgencia de los primeros impactos-, las compañías aéreas y las reservas de viaje han tenido una caída brusca que adivinamos irá relajándose conforme las noticias sean más tranquilizadoras.  Lo más llamativo por el momento, cuando el asunto colma las primeras páginas de los medios de todo el mundo, con especial atención hacia aquellos que entran o salen de México o bien piensen en hacerlo, es como el portal público de Turismo de México ignora el tema como también lo hace la Secretaría de Turismo de la ciudad de México, si bien  la Secretaría de Turismo de México introduce una breve y tranquilizadora información, esperemos que acertada ante el alarmismo burbujeante de los medios. Resulta por otra parte patético observar como algunas federaciones empresariales o destinos competidores pronostican los efectos positivos que esta epidemia puede acarrearles. En una causa penal, serían considerados sospechosos, de ahí que no quiera ni tan siquiera escribir su nombre o enlazar a sus comentarios. Silencio hacia ellos y solidaridad y los mejores deseos para quienes viven estos problemas tan de cerca, el pueblo mexicano.

 

 

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NOCHES DE HOTEL

Pensando para una amiga el nombre de un hotel de Nîmes del que no consigo acordarme, fui a ver una comedia romántica “Hotel Paraiso”. Resultó algo ñoña pero estimulante para un ejercicio de rebobinado sobre habitaciones de hotel por las que hemos pasado alguna vez, entre el sueño y la pesadilla. Pocas canciones como Hotel California para provocar en nuestra alma el deseo irrefrenable de partir hacia un lugar de cuya atracción no podemos escapar, sin importarnos siquiera si habrá la posibilidad de regreso. Ese viaje a una estación terminal donde vivir el éxtasis y escuchar las voces del tiempo o si acaso el silencio.

Hoteles como el IMPERATOR de Nîmes donde sus empleados te consideran torero si viajas en primavera y hablas la lengua de los matadores. Hoteles contagiados de la sencillez de la Maison Carrée como el cercano Royal Hôtel, que te ofrecen paredes blancas de cal, bañeras de antes, losas cuadradas de decoración geométrica, balconadas, sábanas hechas para la arruga permanente y la luz interior del mediterráneo. O el Hotel Kyriad, donde descubrir con la vista a la altura de los tejados, el significado de vivir en una verdadera mansarde que hasta entonces pensé era una palabra inventada por Alvaro Pombo. Lugares donde convertirse a algo, no importa qué, a fin de cuentas los hoteles son lugar donde abrazar sagradas devociones, lugares de fé al lado mismo del paraíso.

Más prosaicos, los hoteleros españoles desmenuzan las cifras del drástico descenso de las pernoctaciones hoteleras, una estadística de esas que acaban por marcar a generaciones enteras, nutridas trimestralmente de una serie de datos tan necesarios como inútiles. ¡Qué lejos estos números ahora ingratos de la ilusión del viaje! Tal vez los hoteleros podrían hacer un esfuerzo y ofertar a precio gratuito las voces y canciones de sus habitaciones y salones. Convertidos de nuevo en espacios habitados, aunque sólo sea por conocer los fantasmas, tal vez entonces los turistas vuelvan y los dígitos se revolucionen.

Para acabar, una de cultura general, o sea, libros de viajes y hoteles que quiero leer, no pude comprar y gustoso estaré de quien lo quiera enviar para compartir ideas acerca de su lectura: “Hotel nómada” de Cees Nooteboom. Una frase del mismo: «Sigo construyendo mi hotel, ese inexistente edificio que sólo existe en mi cabeza, el hotel del mundo próximo y lejano, de la ciudad y del silencio, del frío y del calor.» (Gracias por adelantado, Siruela)

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GUÍA DEL TURISMO GASTRONÓMICO EN ESPAÑA

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Es el título de un volumen de casi ochocientas páginas, que ha editado Anaya Touring,  dedicado a narrar un viaje gastronómico por las diecisiete comunidades autónomas, a través de un recorrido por algunos de los alimentos y elaboraciones culinarias más notables del paisaje dibujado a partir de las producciones que son patrimonio de estas comunidades humanas y que cada vez con mayor profusión se convierten en reclamo explícito en forma de turismo temático para atracción de los visitantes.

Las primeras setenta páginas sirven a los autores, Francesc Ribes e Ismael Díaz Yubero entre otros, para presentar los cimientos fundacionales sobre las que se levanta esta oferta diversa que dibujan como si de la tradicional despensa española se tratase. Aceite de oliva, legumbres, arroces, productos de la huerta, quesos, frutas y carnes no faltan a la cita.

A partir de ahí, autonomía tras autonomía, una serie de rutas desgranan representaciones simbólicas de cada una de ellas. Así, en Andalucía, se presentan las Rutas del aceite, el jamón ibérico, la gamba blanca, el langostino, el atún de almadraba y los dulces de convento. En Aragón, la Ruta del ternasco de Aragón, el melocotón de Calanda, la trufa negra y el jamón de Teruel. En Asturias, la Ruta de la sidra y la de los quesos del oriente asturiano. Lechazo y legumbres en Castilla y León,   Ruta del pimentón y la cereza extremeña, son algunas de las 52 rutas que se suceden incluyendo una presentación preliminar, un sencillo mapa regional y una descripción posterior centrada en las principales localidades e incluyendo notas al margen con algunas de las visitas y compras recomendadas, así como la información de restaurantes y alojamientos.

Desde que recibí la guía la he consultado en repetidas ocasiones, antes de realizar un viaje a cualquier destino nacional donde el tema gastronómico me ha suscitado interés. En este sentido el libro no defrauda, sino que conforme al papel que las guías escritas están tomando, se convierte en un buen recurso para el antes y el después del viaje, no tanto para el propio viaje, donde el formato y peso del volumen difícilmente pueden competir con los recursos móviles. Creo sin duda y no cabría esperar otra cosa de autores tan ligados a la agricultura y ganadería española como Díaz Yubero, que esta es la principal baza a la hora de recomendar la guía, su carácter enciclopédico capaz de adornar el mapa del estado con un repertorio tan extenso como bien seleccionado de lo más notorio del arca gastronómica nacional.

Hay sin embargo una ausencia tan clamorosa como inexplicable en un texto tan extenso que quiere ser como su titulo indica guía gastronómica nacional. Jugando el vino el papel que desempeña en el mundo gastronómico y siendo más aún determinante en esta tipología de turismo, no alcanzo a entender cómo se excluye del texto sin explicación alguna,  por más que la misma editorial tenga en su catálogo una guía dedicada al turismo del vino. Tal decisión choca con el hecho de que la principal publicidad incluida en la guía sea relativa al vino y priva a algunas de las regiones de su principal atractivo turístico y lo que resulta principal, al turista de poder leer y organizar el viaje de manera cómoda atendiendo a las recomendaciones de una sola guía. Esto toma más peso aún si constatamos que algunos de los productos que cimentan las rutas elegidas son estacionales en unas ocasiones, escasos en otras y el mismo desarrollo turístico de las rutas como conjunto de servicios bien entrelazados y ofertados es realmente desigual en la realidad y en muchos casos deficiente. Esto se muestra sin ir más lejos en el abuso a la hora de presentar  rutas del aceite en Andalucía donde puede esperarse mayor exigencia a la hora de seleccionar e informar. Un ejemplo al caso, en la Ruta del Aceite de la Denominación de Origen Baena no se informa de la existencia del Museo del Olivar y el Aceite de Baena, abierto desde 2003, ni se menciona a Zuheros -apenas un restaurante-, el pueblo más recomendado de la misma. Al igual que en la correspondiente a la Ruta del Aceite en la Denominación de Origen de Priego de Córdoba no se informa de la existencia de Señorío de Vizcantar, una de las escasas empresas que en este país ofertan catas de aceite al público diariamente a la vez que invitan a visitas guiadas a olivos milenarios. Concluimos que la guía confía demasiado en la relación no siempre evidente ni trascendente entre las denominaciones de origen y la oferta turística.   

En todo caso un manual de turismo gastronómico necesario que invita a cuidar la despensa como base en torno a la cual articular cualquier oferta turística. Todo un aviso para navegantes.

 

NOTA: un ejemplar de esta guía fue remitido por cortesía de la editorial a OLEOPOLIS

Guía del Turismo Gastronómico en España. Francesc Ribes e Ismael Díaz Yubero. ANAYA Touring Club, 2008

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MUCIENTES, MÚSICA Y VINO

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El enoturismo está de moda. El pasado fin de semana, Anatxu Zabalbeascoa firmaba para EL PAIS SEMANAL un nuevo reportaje dedicado a la reciente arquitectura del vino en nuestro país. Firmas conocidas y nuevas catedrales levantadas por algunos de los famosos arquitectos de las dos últimas décadas. Algunas cifras en medio del luminoso esplendor que desde Ribera del Duero cruza a la Rioja Alavesa, Navarra o Cataluña, sin olvidar el empaque clásico de las bodegas de Jerez, viajando hacia el pasado. Entre los datos, la penúltima multimillonaria inversión, los 36 millones de euros gastados en la bodega de Protos diseñada por Richard Rogers o los 60.000 visitantes anuales de la Ciudad del Vino de Marqués de Riscal en Elciego donde el Hotel de Frank Gerry costó 60 millones de euros. Y una pregunta que el reportaje esboza, acerca de la relación entre contenido y continente, dicho de otro modo, ¿se puede capitalizar el alto coste de esta arquitectura con el producto de la cepa? ¿Cuántos visitantes y botellas para hacer viable ese gasto?, y claro, ¿puede seguir siendo un vino de semejante calidad a la original cuando las producciones para cubrir la inversión están obligadas a incrementarse un 20% o un 35%? Me queda la misma duda que me hacía recientemente acerca del impacto territorial de los restaurantes “tres estrellas”. Mientras llegan los estudios que nos expliquen si en verdad estamos ante otros tantos renacimientos imitativos del modelo Guggenheim/Bilbao, los museos del vino –segundos en el ranking de visitas enoturísticas tras las bodegas- acaban de celebrar su séptimo congreso nacional en Almendralejo. Esperamos igualmente con atención las ponencias que han hablado del público, alma, principio y fin de esta cosa llamada turismo. Mucho más modesto y por eso más necesitado de proyección, un lugar del vino, Mucientes, que descubrí con la excusa de la música hace apenas unos días. Se dice que ya en el siglo XVI los vinos de Mucientes representaban, junto a los de Medina, la base del comercio vitivinícola de Valladolid. Como toda la zona de Cigales, de cuya Denominación de Origen forma parte, ha sido un lugar afamado por la producción de vinos claretes, reconocidos por su color piel de cebolla, ahora convertidos en rosados y tintos. Un viñedo con predominio de uva tinta fina y garnacha, que agrupa a unas decenas de bodegas a camino entre Valladolid y Palencia. Mucientes se levanta sobre un cerro agujerado por más de doscientas cavidades ocupadas por las centenarias bodegas, excavadas algunas en el siglo XVI y la mayor parte en el siglo XVIII. Es el conjunto etnográfico el que merece la visita pues conforma un enclave enológico único donde desde 2003 el Ayuntamiento ha puesto en marcha un “Plan Integral de Recuperación de las Bodegas”, diseñado por el arquitecto Pablo Puente tras un estudio histórico de Carlos Duque, luego publicado en el texto “Vino, lagares y bodega”. El plan se plantea la ordenación del conjunto, señalización y adecuación de sendas, enterramiento de cableado y la rehabilitación de alguna bodega. Es lo que se ha hecho en dos de estas peculiares galerías situadas en el llamado Cuarto de San Pedro, donde en 236 m2 puede visitarse el lagar, la viga, la pila… en una correcta contextualización histórica, bien acompañada por las explicaciones de la guía responsable de orientar a las visitas y completada, si hay suerte como ocurriera durante nuestra visita, con los jugosos comentarios de algunos paisanos que acostumbran a invitar a sus amigos hasta el interior de esta Bodega – Aula de Interpretación Mucientes. A un centenar de metros, junto al castillo, el Aula Museo Paco Diez de instrumentos musicales enriquece aún más el atractivo de la visita. Guiados por el propio músico, se presenta un recorrido animado por la cultura musical de los pueblos de la Península Ibérica, generosamente amenizados con la recia voz de Paco a la que también pueden sumarse, vergüenzas aparte, los propios visitantes.

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PLANIFICACIÓN TURÍSTICA A GRAN ESCALA

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Cuando se creía haber visto casi todo en cuanto al incumplimiento de la legislación y el despropósito en lo que rodea a la planificación turística –o su ausencia-, gracias al caso del Hotel El Algarrobico, la lectura de la sentencia acerca del proyecto de la Diputación de Valladolid de construir una pista de esquí artificial en la meseta castellana, Meseta Ski, incrementa la perplejidad pues difícil resulta entender que la administración pública no conozca la legislación de cuyo cumplimiento es competente. Para que esto no ocurra, sea por parte municipal como era el caso de Tordesillas o provincial, como acontecía con la empresa pública promotora de la mencionada infraestructura turística, el Gobierno de Aragón ha pensado que lo mejor es cubrirse en salud y una vez que se tiene el proyecto, hacer una regulación a medida, algo casi impensable para cualquier mortal si de cada uno de nosotros dependiera forjar leyes que protejiesen nuestras iniciativas. En todo caso, esto es lo que ha sucedido con el proyecto Gran Scala en los Monegros donde lejos de aceptar el debate que parte de la ciudadanía planteaba sobre la falta de sostenibilidad de esta idea, el gobierno aragonés saca adelante una ley con objeto de regular una nueva figura turística, los Centros de Ocio de Alta Capacidad. ¿Acaso no será suficiente con una Gran Scala y con la ley en la mano vendrán otras? Tiempo al tiempo, el modelo Las Vegas llega.

LEER:

http://granscaladebate.wordpress.com/2009/04/15/ley-a-la-medida/

http://granscalablog.com/

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URUEÑA, villa del libro

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La iniciativa de la Diputación de Valladolid de convertir Urueña en una Villa del Libro, a semejanza de Hay-on-Wye, Montmorillon o Monterregio me  parece tan necesaria como mejorable. Se la pueda alabar en algunos aspectos como criticar en otros muchos. Hace un par de años ya lo hizo en su blog Juan Freire, atrayendo algunos comentarios muy interesantes en uno y otro sentido.

No es difícil reconocer la necesidad y la urgencia de evitar el derrumbamiento por abandono de muchos municipios rurales. Con más precisión, esta fue una tarea que debió acometerse hace décadas cuando muchos vecinos abandonaron sus pueblos sin querer mirar atrás. Ahora es tarde en muchos casos y para comprobarlo basta con pasearse por numerosas localidades cercanas a Urueña, para contemplarlas desérticas y arruinadas. Urueña no sería probablemente una excepción si no fuera por esta pretenciosa rehabilitación destinada a convertirla en un objeto de interés turístico para interesados en la cultura. Primero fue con el asentamiento en la villa de la Fundación Joaquín Díaz a la que se unieron el Museo del Gramófono y el Museo Luís Delgado de Instrumentos Musicales. Probablemente se tratase de propuestas bien intencionadas, sin duda dotadas de colecciones muy interesantes pero que no han dispuesto de una estrategia turística y de comunicación adecuadas. La alternativa de la Diputación de Valladolid, no exenta de interés en cuanto a la necesidad de crear espacios dedicados a la cultura y en particular al fomento de la lectura, parece haber pecado de artificiosidad y falta de acierto a la hora de enganchar al territorio y sus gentes en esta propuesta. Así, el espacio se sigue mostrando casi vacío, lo que subraya el carácter postizo de la puesta en escena. El elitismo de alguno de los equipamientos citados, se manifiesta en la falta de interés para disponer un horario de visitas acorde con los tiempos. No puede explicarse por ejemplo que la Fundación Joaquín Díaz sólo permanezca abierta los sábados y domingos en horario de 10 a 13 horas. Con todo, Urueña necesita de un modelo propio que más allá de su propagandístico alineamiento con esas otras villas del libro, ofrezca una experiencia más creativa y sugerente para las miles de personas que viajan a pocos kilómetros por la A-6, una propuesta que reinvente el territorio en términos de sostenibilidad y evite la especulación lujuriosa escrita en sus paredes bajo el título de “SE VENDE”. Mal síntoma para la salud de cualquier pueblo si la lectura más exhibida es la del reclamo de su propia venta. Por cierto, los Navegantes del Palomar gestionan desde hace pocas semanas una de las librerías de Urueña, El Rincón Escrito, y pueden contribuir a la necesaria revitalización de un modelo que peca de esclerosis institucional y falta de voceros. Una respuesta al comentario sincero y provocador de una paseante que se preguntaba acerca del interés no ya de una villa dedicada al libro, sino del libro mismo, objeto inútil que apenas sirve para ser leído una

vez a lo largo de la vida.

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DOÑANA, el paraíso

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Acompañando a dos amigos ornitólogos, visité días atrás ese paraíso de vida natural que es Doñana. Enclave al que la administración denomina  espacio protegido y los lugareños o rocieros nombran como  coto o marismas de Doñana. Pero, ¿es para todos  el  paraíso? Pocos lugares como éste ejemplifican la lucha y enconamiento de posiciones. Aun que sea abusando del estereotipo, de nuevo una imagen vale más que mil palabras. Mi última tarde en Doñana contemplé como coincidían dos grupos enfrentados que se daban la espalda. Unos se alineaban sobre la valla protectora de la marisma a la que enfocaban con poderosas lentes a la búsqueda de las aves nunca vistas, la pose o el hábito jamás observado, las relaciones más o menos armoniosas, la cantidad y diversidad de la fauna presente. Tras ellos, con la  mirada puesta en el camarero que les servía, un grupo de jinetes montados sobre sus caballos, atavío oficial conforme a los cánones de su tribu, más preocupados por la copa y la estética flamenca que de los otros flamencos a los que ignoraban cuando ajenos al silencio perturbado, disfrutaban jaleando el trote aún peligroso de los caballos. Igual de  enfrentados están también los linces –no con este enemigo transitorio vestido de iglesia que publicitariamente les ha utilizado en su campaña pro vida humana-, con quienes transitan ligeros sobre el camino agrícola que conduce hasta Villamanrique de la Condesa, veloces sobre esta pista asfaltada en condiciones que ningún otro camino pecuario conoce en parte alguna, eso sí, exhibiendo impúdicamente accesos bajo nivel, vallas de todo tipo y demás artilugios supuestamente articulados para facilitar la conexión entre la fauna en peligro.  La cosa es, resumida de nuevo, que tantos linces nacen, tantos linces mueren. Es un titular fácil, lo sé, pero es lo que traslucen los medios de comunicación y se charla con algunos informantes anónimos. Porque eso sí, en estos parajes plagados de adversarios, la oposición es francamente expuesta pero en muchos casos, donde la protección de las muchas contradicciones manda, ésta se presenta en forma silenciada. Como ese silencio roto de la marisma, también las voces se alzan a manera de murmullos prodigiosos. Que si hay mafias que viven de la conservación, que si esta u otra especia acabará por desaparecer, que si hay incongruencias entre los residentes que se aprovechan de sus licencias para transitar, percibir ayudas y otras prebendas en tanto son los opositores más aguerridos contra el espacio salvaguardado, antes coto y ahora parque de parques.

Coto de Doñana reza por tu salvación, cantaba Vainica Doble en una de sus memorables y sabias coplas, y ese parece ser el sino permanente de este sitio húmedo de rostro estepario. Un lugar donde si uno consigue olvidarse de estas andanzas humanas y se concentra en las dotes de observación básicas que cualquier ojeador iniciado debe seguir, alcanza a escribir una relación que aún siendo corta en el año de las celebraciones darwinianas, satisface el ego primitivo que llevamos dentro. Más o menos éste es mi listado incompleto, a gloria de Felix R. de la Fuente y de José A. Valverde, popular como Tono Valverde, controvertido y preclaro protector de la salvaje Doñana que explorasen  Chapman y Buck, de esa tierra salvaje que retrataran Mountfort y otros tantos. Garza real, somormujo, avoceta, malvasía, calamón, porrón común, ánade real, zampullín chico, zampullín cuellinegro, flamenco, martinete,  polla de agua, focha, espátula, morito, fumarel cariblanco, garza imperial, andarrío chico. Sigo escribiendo nombres apuntados en mi cuaderno de campo, mientras recuerdo las claves de su identificación y el lugar exacto de su presencia, marjales, pajareras… Milano negro, aguilucho lagunero, cigüeña, ganga, águila calzada, ratonero, , carbonero, herrerillo… También sigo la huella del lince perseguido y trato de atisbar la cigüeña negra, el águila imperial o la garcilla cangrejera. Pero éstas no aparecen por ahora.  Plantas acuáticas florecen sobre la marisma ensimismando a los moritos que se mueven ajenos a nuestra cercanía.

 

 

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Tomamos el sol en medio de verdaderos cosmopolitas del espacio, me dice J., aves que viven entre el hemisferio norte y el hemisferio sur, dignándose a veces en sobrevolar tu casa, detenerse un tiempo a tu lado. Es la maravilla del encuentro fugaz que persigue gente como este grupo de alegres jubiladas alemanas que al madrugar saludamos junto a la pensión Isidro en la aldea del Rocío. Mujeres que vienen por séptima ocasión al paraíso de Doñana. Volátiles como la grulla anillada cuyo recorrido me delata M. tras haberla observado en la provincia de Córdoba: nacida en Finlandia, primer vuelo junto a sus progenitores al Mar Negro. Avistada en Turquía. Luego en Argelia, Marruecos, Córdoba. Después en Francia. Hoy en…

El paraíso existe. Está en Doñana. ¡Ojalá lo disfrutes!

INFO:

DOÑANA, Patrimonio de la Humanidad

La evolución de Doñana

 

 

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