ENOTURISMO, CINE Y DESTINOS TURÍSTICOS (II)

agy_2_1024

En su día hablamos ya de la cada vez mayor atención que los destinos turísticos estaban dando a la imagen proyectada de éstos por medio del cine. Citábamos entonces el impacto de películas como Sideways o en otra dimensión el perfil reivindicativo de Mondovino, como podríamos señalar aquí en Andalucía el papel jugado por la industria cinematográfica para convertir a Almería en un destino de cine. Los paisajes del vino están siendo uno de los espacios más queridos para localizar películas en ambientes de claro componente rural, acrecentado su reconocimiento como lugares de viajes gastronómicos. Ocurrió en los campos de la Provenza con A Good Year, y toca ahora el turno a las coloridas panorámicas de la Umbria italiana, localización del thriller Holy Money del director ítalo belga Maxime Alexandre. La película se convierte en una magnífica ocasión para promocionar vino y territorio con la viticultura italiana de fondo. Historias que no son extrañas a la campaña organizada por La Rioja, donde bajo el título La Tierra con nombre de vino se acaba de estrenar una segunda hornada con tres capítulos protagonizados por el director Fernando Colomo y el actor Diego Martín. Herederos del estilo narrativo de Labordeta recorren, en esta ocasión sin mochila, la ruta del vino, la cultura y la naturaleza de los valles vitivinícolas de La Rioja, no faltando imágenes simpáticas del pisado de la uva así como del disfrute de algunos de los atractivos ligados al enoturismo más activo –viaje en globo- o relajante –masajes terapéuticos-. Si hay una región europea de cuyos horizontes haya dado el cine buena cuenta, es la Toscana. En un curioso libro editado por esta región, Cibo & Cinema de Toscana, sorprende la profusión de títulos rodados en esas cimas texturizadas con cultivos entremezclados, bellas casas e hileras de cipreses conduciendo hasta esas construcciones elevadas sobre las cumbres tenues. Imágenes que asociamos a películas como Camera con vista, La notte di san Lorenzo o Under the Tuscan sun.  

El mundo del enoturismo es, junto a esta pródiga proyección de fotogramas una incuestionable realidad. Una última muestra es el Hotel The Vine, miembro de Design Hotels, un establecimiento de carácter divine, como fácilmente añade su slogan de presentación, situado en Funchal (Madeira), con proyecto de Ricardo Bofill, diseño de Nini Andrade Silva y cocina bajo la dirección del chef *** Antoine Westermann. El imprescindible spa está especializado en tratamientos de vinoterapia con productos elaborados en Sudáfrica por Thera Vine.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo CULTURA ALIMENTARIA, Enoturismo, Paisajes gastronómicos, Patrimonio Cultural, Turismo enológico, TURISMO GASTRONÓMICO

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s