LA EXPERIENCIA TURÍSTICA

barajas

Hace días asistí a un taller de marketing turístico online. La primera pregunta del profesor a la concurrida audiencia, mayoritariamente compuesta por gente de la hostelería, agencias de viajes y destinos, fue acerca de cuál era nuestro objeto a vender. Sin perder un segundo, la respuesta unánime fue: ¡Experiencias! Así es, convino feliz el ponente, no vendemos camas, ni viajes, ni entradas a monumentos, vendemos experiencias.

También por entonces conocí en otro taller a la responsable de Divinum Vitae, el club de enoturismo de Castilla la Mancha, Diana Moreno, quien reiteraba el mensaje de que su producto ofrece un conjunto de experiencias a los amantes del enoturismo. La siempre precisa Alicia Estrada, escribía por esos días en Vinoturismo sobre un catálogo de producto de una empresa de intermediación turística, especializado también en enoturismo, donde bajo una oferta de experiencias apenas sobresalía una representación de hoteles.

Como una nueva cantinela, las experiencias se han incorporado en el lenguaje de marketing de todos los agentes turísticos para nombrar demasiadas veces algo inconsistente cuando no inexistente si entendemos que experiencia debe de hacer mención a algo verdaderamente memorable.

Ante cualquiera de estas experiencias ofertadas, vale la pena disponer de una serie de indicadores con los que chequear lo que nos ofrecen. Preguntas como qué hay antes y después en la oferta, qué hay de información contenida, qué posibilidades de co-creación permite, qué conocimiento ofrece, qué escenario dibuja, qué gente hay detrás, qué historia cuenta, qué bienestar transmite, qué sorpresa deja entrever, cuánto de memorable deja intuir.

Mucho me temo que el resultado no sea muy halagüeño, y por tanto mucha tarea pendiente tienen por delante quienes ofertan para hacer sus propuestas lo suficientemente abiertas, flexibles, dinámicas, innovadoras y por qué no, subversivas. Pocas experiencias surgen si no es tras un proceso de destrucción creativa. Y también por suerte hay algunos ejemplos que podemos ir apuntando para alumbrar un buen horizonte a esos viajeros que ahora mismo sueñan con su experiencia. Es algo en lo que sin duda algunas Agrupaciones Empresariales Innovadoras van a trabajar, tal como ocurre con la constituida bajo el nombre de El Viajero Experiencial.

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Archivado bajo Movilidad, Turismo conceptos

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