Archivo mensual: julio 2011

CAPITAL EUROPEA DE LA CULTURA 2016

El mayor patinazo cometido por el Ministerio de Cultura a lo largo del proceso de selección de la ciudad española que ha de ser Capital Europea de la Cultura en 2016, es el reconocimiento de su responsabilidad sobre el deficiente trabajo de un equipo técnico que ha presentado un primer informe de preselección y uno último de propuesta de selección, ambos verdaderamente lamentables.

Lejos del rigor en la selección de los indicadores de medida de los méritos de los proyectos de las diferentes candidatas respecto a los dos categorías a valorar según la convocatoria –dimensión europea y ciudadanía-, el ilustre pabellón de expertos culturales ha introducido unos comentarios descriptivos, más propios del trabajo de un observador no especializado, lejos de los criterios claros y medibles que deben de esperarse de un evaluador cualificado.

Nadie duda que ideas como la paz y la convivencia, como tampoco la búsqueda de la felicidad, del desarrollo personal o de un destino común, están en la base de la experiencia cultural de las personas y colectivos. El asunto se enreda cuando se extrae un argumento general de esta naturaleza para destacar la bondad del mismo como argumento de valor central a la hora de justificar una decisión. Y eso es así en la decisión tomada a favor de San Sebastian, no sabemos claro por qué “clara” mayoría del jurado ni por qué medio. Lo sabemos no sólo por la torpe y nada graciosa presentación del presidente del jurado sino cuando leemos algunas de las líneas dedicadas a “valorar” la candidatura de San Sebastián en el informe de preselección:

 “El alcalde dedicó cierto tiempo a hablar sobre el problema del terrorismo. Dentro de

la delegación se encontraba Barbara Durkhop, ex miembro del Parlamento Europeo

y viuda de Enrique Casas (asesinado por ETA en 1984). El alcalde expresó su deseo

de que el proceso de convertirse en CEC y el nombramiento (si la candidatura

resulta satisfactoria) contribuyeran a restañar las heridas asociadas al terrorismo.

Igualmente recordó que estos problemas habían afectado también en el pasado y en

la actualidad a otras ciudades europeas. El alcalde señaló que la ciudad (tanto

desde el Ayuntamiento como desde la sociedad civil) colaboraba en todas las redes

europeas e internacionales defensoras de la paz y de la coexistencia, en un espíritu

de aprendizaje mutuo” 

Del lío en que se han metido no salen sino que los hunde más si cabe el hecho de contrastar “las delicias” que cual mantenedores de unos juegos florales, otorgan sin excepción a cada una de las seis ciudades candidatas, para en un triple salto mortal, dar en la siguiente línea el nombre de la ciudad ganadora. Y en base a qué sigo preguntándome al leer el penoso informe, impropio de quienes se supone son especialistas en observatorios, industrias y otros tantos instrumentos llamados a cuantificar el valor de la cultura. En fin, caídos en su propia trampa, sólo cabe pensar en un argumento político y ahí ha estado nuevamente listo Otegui y sus colegas a los que ha faltado tiempo para entonar el himno de los vencedores mientras los nuevos gestores municipales de San Sebastian no han perdido la primera ocasión presentada, para  rescindir contrato a La Mala Rodriguez y jugar al tocomocho metiendo a uno de los suyos en el cartel festivalero de su ciudad, ilustrando las artes con las que sin duda dirigirán la programación de una ciudad aislada en una propuesta que a guiso de estos señores no quiere a Europa ni admite la participación de una parte mayoritaria de la cultura española a la que torticeramente representarían.

El enredo da para una serie televisiva cuyo guión sin duda escribiría con maestría la ministra del ramo.

Mientras tanto el carácter participativo de los proyectos ha sido no endeble sino para dar tiritones de frío en pleno verano. Pero será asunto de otro día futuro pues este acto es sólo una parte de la comedia de verano que aún espera… Un poquito de aire fresco para los que erraron y los intransigentes programadores de Bildu.

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