Archivo de la categoría: Eduardo Galeano

El viaje

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Oriol Vall, que se ocupa de los recién nacidos en un hospital de Barcelona, dice que el primer gesto humano es el abrazo. Después de salir al mundo, al principio de sus días, los bebés manotean, como buscando a alguien. Otros médicos, que se ocupan de los ya vividos, dicen que los viejos, al fin de sus días, mueren queriendo alzar los brazos.Y así es la cosa, por muchas vueltas que le demos al asunto, y por muchas palabras que le pongamos. A eso, así de simple, se reduce todo: entre dos aleteos, sin más explicación, transcurre elviaje.         

Eduardo Galeano “Bocas del tiempo

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Feliz año nuevo

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El paso del tiempo

Seis siglos después de su fundación, Roma decidió que el año empezaría el primer día de enero. Hasta entonces, cada año nacía el 15 de marzo. No hubo más remedio que cambiar la fecha, por razón de guerra. España ardía. La rebelión, que desafiaba el poderío imperial y devoraba miles y más miles de legionarios, obligó a Roma a cambiar la cuenta de sus días y los ciclos de sus asuntos de estado. Largos años duró el alzamiento, hasta que por fin la ciudad de Numancia, la capital de los rebeldes hispanos, fue sitiada, incendiada y arrasada. En una colina rodeada de campos de trigo, a orillas del río Duero, yacen sus restos. Casi nada ha quedado de esta ciudad que cambió, para siempre, el calendario universal. Pero a la medianoche de cada 31 de diciembre, cuando alzamos las copas, brindamos por ella, aunque no lo sepamos, para que sigan naciendo los libres y los años.                           

Eduardo Galeano,  Bocas del Tiempo, SIGLO XXI ed.

 

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TURISMO URBANO TURISMO RURAL

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En realidad no cambió el turismo, ha cambiado el sentido mismo del desplazamiento. Se han unido en lugares comunes turistas y emigrantes en un entorno tan cambiante que incapacitan las estadísticas de la ciencia turística envueltas en papel celofán, viejo y arrugado. Se cruzan vertical y horizontalmente el tiempo y el espacio de unos y otros. El viaje es una necesidad para muchos y muchas empresas emplean el viaje como recompensa a sus trabajadores primándoles con un estrés extra de fin de semana. Los rurales y urbanos se cruzan en la autovía colapsada. Unos buscan la sorpresa, el intercambio que pueda ofrecerles la urbe. Otros la pautada observación de los ritmos del campo.

Esa pasión que tanto pulsa a unos y otros, tan bien descrita por John Berger en este pequeño fragmento, milimétrico como su precisa y fotográfica escritura. “… en un libro de Eduardo Galeano aparece una definición de hombre exitoso, el hombre urbano: alguien que no puede mirar la luna sin calcular las distancias, no puede mirar un árbol sin calcular el bosque, mirar un cuadro sin calcular su precio, o mirar a otro hombre sin calcular sus ventajas, o a una mujer sin calcular el riesgo. Y para contrastar con esto, quisiera evocar dos líneas escritas por un poeta esquimal, hablando de su casa nómada: «Y no buscábamos hacer nada bello, sólo hacerlo verdadero. La belleza allí era sólo una costumbre»”

Tal vez los hacedores de experiencias turísticas deberían tejer más viajes de emoción y menos viajes de consumo de ladrillo. ¿Cuándo fue tu última emoción viajera? ¿La ciudad, el campo, la montaña, el mar?

 Incluí dos fotografías que tomé, la primera en Londres, urbe donde las haya, y la segunda, en una interminable caminata sobre la nieve en 2005. El texto de John Berger está publicado en “Boulevard Central”. Ed. Edhasa. Buenos Aires, 2007    

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