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ENOTURISMO, CINE Y DESTINOS TURÍSTICOS (II)

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En su día hablamos ya de la cada vez mayor atención que los destinos turísticos estaban dando a la imagen proyectada de éstos por medio del cine. Citábamos entonces el impacto de películas como Sideways o en otra dimensión el perfil reivindicativo de Mondovino, como podríamos señalar aquí en Andalucía el papel jugado por la industria cinematográfica para convertir a Almería en un destino de cine. Los paisajes del vino están siendo uno de los espacios más queridos para localizar películas en ambientes de claro componente rural, acrecentado su reconocimiento como lugares de viajes gastronómicos. Ocurrió en los campos de la Provenza con A Good Year, y toca ahora el turno a las coloridas panorámicas de la Umbria italiana, localización del thriller Holy Money del director ítalo belga Maxime Alexandre. La película se convierte en una magnífica ocasión para promocionar vino y territorio con la viticultura italiana de fondo. Historias que no son extrañas a la campaña organizada por La Rioja, donde bajo el título La Tierra con nombre de vino se acaba de estrenar una segunda hornada con tres capítulos protagonizados por el director Fernando Colomo y el actor Diego Martín. Herederos del estilo narrativo de Labordeta recorren, en esta ocasión sin mochila, la ruta del vino, la cultura y la naturaleza de los valles vitivinícolas de La Rioja, no faltando imágenes simpáticas del pisado de la uva así como del disfrute de algunos de los atractivos ligados al enoturismo más activo –viaje en globo- o relajante –masajes terapéuticos-. Si hay una región europea de cuyos horizontes haya dado el cine buena cuenta, es la Toscana. En un curioso libro editado por esta región, Cibo & Cinema de Toscana, sorprende la profusión de títulos rodados en esas cimas texturizadas con cultivos entremezclados, bellas casas e hileras de cipreses conduciendo hasta esas construcciones elevadas sobre las cumbres tenues. Imágenes que asociamos a películas como Camera con vista, La notte di san Lorenzo o Under the Tuscan sun.  

El mundo del enoturismo es, junto a esta pródiga proyección de fotogramas una incuestionable realidad. Una última muestra es el Hotel The Vine, miembro de Design Hotels, un establecimiento de carácter divine, como fácilmente añade su slogan de presentación, situado en Funchal (Madeira), con proyecto de Ricardo Bofill, diseño de Nini Andrade Silva y cocina bajo la dirección del chef *** Antoine Westermann. El imprescindible spa está especializado en tratamientos de vinoterapia con productos elaborados en Sudáfrica por Thera Vine.

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POWER FOOD LEXICOM

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En tanto  permanece abierta en Es Baluard Museu d’Art Moder iContemporani de Palma  la exposición de Miralda, POWER FOOD, he recibido por cortesía de la Editorial Actar-D, un ejemplar de POWER FOOD LEXICOM, un compendio de casi 600 páginas,  centrado en algunos de los temas que estructuran ese complejo Food Cultural Museum donde confluye el trabajo artístico de Miralda a lo largo de más de cuatro décadas. El libro, que se abre con una imagen de los años cincuenta “Atomic Cake” donde tres comensales sonrientes se disponen a trocear un pastel en forma de bomba atómica, se aleja visualmente de proposiciones etnográficas y se sitúa en torno al contexto alimentario más contemporáneo, representando en una plástica donde el envoltorio, el etiquetado o la publicidad, se convierten en expresiones de un cambio en la alimentación humana caracterizado por nuevas formas de consumo masivo, artificialidad, transformación de alimentos muy elaborados y globalización de sabores y formas. Por más que en algunos de los trabajos de Miralda, como ya ocurriera en la exposición Lenguas y Sabores, éste busque desarrollar los vínculos entre lenguaje e identidad gastronómica, la propia homogeneidad de los platos y diseños de lenguas, de los contenedores frigoríficos o de los productos envueltos y enlatados, hablan cada vez más de un sistema de imágenes y reducen casi a la nada el alimento, sometido a la consideración de píldora nutricional.

El LEXICOM puede verse como tal, esto es, partiendo del significado de cincuenta conceptos ordenados alfabéticamente que actúan como índice de cada tema posteriormente tratado, o bien entretenerse con la magnífica colección de imágenes o bien dejarse guiar por aquellos nombres que resulten más atractivos del ramillete de autores que como un crisol diverso, firman textos bien contrastados. Entre los autores, gente cercana a la temática de OLEOPOLIS como Raj Patel –acerca del caro coste del vegetarianismo-, Alicia Ríos –agua y sangre como alimentos-, F. Xavier Medina –gastronomía y turismo-, o Jordi Tresserras y Juan C. Matamala – patrimonio comestible-.

En suma, una notable interpretación estética y conceptual en torno al alimento, menos  mediterránea de lo que pudiera pudiera adivinarse a priori según el origen del artífice de este poderoso y nutritivo tocho. Un apunte interesante que se une a otras exposiciones habidas o las que deben venir en los próximos meses, de la mano del propio Miralda u otros colaboradores de este POWER FOOD como Alicia Ríos que anuncia un 2009 con intervenciones a tener en cuenta como la que prepara para el próximo Mayo en México. Por cierto de su mano conozco el trabajo de Fast Forward y por tal vía concluyo en el UMAMI Festival. Delicias artísticas…

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L’Extravergine 2009

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Acaba de salir al mercado la novena edición de la más internacional de las guías de aceites extra vírgenes que se editan en el mundo. L’Extravergine 2009 está editada por Marco Oreggia y Laura Marinelli, incluyendo un total de 634 fichas de otros tantos productos, procedentes de 37 países, tras haber degustado más de tres mil muestras por un panel de expertos, culminando un laborioso proceso de petición y recepción de muestras. La guía incluye además una exhaustiva primera parte dedicada a divulgar los aspectos más importantes de la actividad productiva y también de la cultura oleícola. Constituye siempre un primoroso resultado para un intenso trabajo previo, en el que además colaboran y se  ven reflejadas numerosas iniciativas, entidades, proyectos agronómicos, turísticos, económicos…

Al igual que en anteriores ocasiones incluye un TOP 15, con el que la Guía premia a los mejores productores mundiales según una clasificación que incluye diferentes tipologías para los mejores aceites según sistema de producción, certificación acreditada, variedades, características sensoriales, relación calidad / precio, etc. Los premiados de esta edición son nueve aceites italianos, cuatro aceites andaluces, y uno procedente de Croacia, Argentina y Francia. Es obvio que si bien son todos los que están, al menos eso intuyo por los aceites que conozco, no están todos los que son, pues entiendo que hay otros muchos aceites con calidad suficiente para compartir ese premio. En todo caso, creo que todos comparten una línea argumental en cuanto a su perfil organoléptico, que viene triunfando en los concursos que cada vez con mayor profusión se vienen celebrando y como siempre ocurre en estos casos, optando por un estilo de referencia al que muchos imitadores persiguen con muestras “de premio”. Por eso cada vez echo más en falta un tipo de premios que lejos de reconocer la excelencia en torno a una línea marcada, para una exigua producción, premie el conjunto de la producción elaborada por un molino o cooperativa, atendiendo a parámetros más complejos y diversos que el solo análisis sensorial. Una perspectiva mucho más holística de la calidad que el enfoque más o menos hedonista que acaba siempre por definir la resolución de este tipo de premios. Sin por ello quitar valor ni dejar de reconocer la deslumbrante calidad final de estos resultados de muestra. Pero los productores y los consumidores creo que estarían mejor relacionados si se potenciará un itinerario global de producción y consumo frente a este perfil de élite o día de fiesta que representan estas exquisitas producciones minoritarias. Mi propuesta es en suma premiar la sostenibilidad del sistema antes que la maravilla de una estrella en el conjunto del firmamento. Un universo donde aún el otro día podía leer un titular que se refería a la posibilidad de volver a usar los aceites lampantes, como primitivamente ocurría para “iluminación de las lámparas”.

Esta edición 2009 otorga además un Premio Especial, dedicado a Cristina Tiliacos, que reconoce a un protagonista relacionado con la calidad del mejor aceite. Este premio ha sido otorgado a Noureddine Ouazzani, referente de la investigación olivarera y oleícola en Marruecos, desde el Agro-Pôle Olivier ENA, en Meknès. Tuve ocasión de visitarle en la sede de este polo científico-técnico cuando éste se hallaba en pleno proceso de construcción, comprobando su frenético ritmo vital y encontrando en él un embajador perfecto de la cultura oleícola magrebí, contrapunto de modernidad previo a la visita a Volúbilis, sitio obligado para cualquier oleoturista que se precie. Allí pasamos un atardecer solitario de una tarde de invierno, entre piedras de moler, columnas de templos coronadas por cigüeñas blancas, vías de piedra de la que fuera una de la principales ciudades romanas del norte de África, fuente de imágenes inolvidables. Ejemplo destacado de la trilogía mediterránea presidiendo un paisaje donde no falta el pueblo, rodeado de bosque mediterráneo, encaramado a la montaña, en cuya falda, como no, se dibujan plateados los olivos.

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ENOTURISMO, CINE Y DESTINOS TURÍSTICOS

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De lo que el cine ha hecho por la promoción de los destinos turísticos se ha escrito y comentado bastante. No se trata sólo de las grandes producciones como ocurriera con El Señor de los Anillos y Nueva Zelanda, sino que temas más locales como la producción de vino, pueden por medio del cine, llevar a cabo una comunicación más que efectiva a favor de una zona productora. Es lo que hizo aquella comedia de carretera, Entre copas, que reportó a los valles viticultores de California un notable incremento de visitas. Mientras tanto, el toque cultural que marcó Mondovino,  mucho más rigurosa como película y exigente con el planteamiento que transmitía, apenas caló en círculos especializados.  Cuando en la calma posterior parecía que sería el comic japonés  Les Gouttes de Dieu”, quien dispararía las ventas de vino francesas, tal como estaba ocurriendo con el Château Mont Perat del 2001, se aviva la cartelera con una nueva película norteamericana, dispuesta a no ceder terreno. Y para no perder garra comercial, el tema central de Bottle Shock es ni más ni menos que un concurso /cata de vinos franceses y norteamericanos, que tuvo lugar en 1976, donde ganaron ¡los norteamericanos! La película ya ha levantado polémica e incluso se prepara otra versión titulada The judgement of Paris. Mientras tanto y aunque las crónicas dicen que este Bottle Shock no está consiguiendo los impactos turísticos de la predecesora  Entre copas, los americanos demuestran una vez más que por algo son maestros entre otras artes, en la industria del cine y la de los parques temáticos.

En el suelo patrio, al menos tenemos ya un video friki, Every Espelt , con el que asombrar al turista vinícola. Lo conocí a través de clan-destinos y ha sido creado por el Celler Espelt,  bodega ampurdanesa que como vemos ha contratado su nueva imagen con Mariscal y cuyo video  me ha hecho reír de forma parecida a cuando visité el MACBA con Guillermo Trujillano.

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OLEOTURISMO (II) Museos

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La primera apuesta por valorizar la cultura del olivo arrancó, entre otras actuaciones pioneras,  con la creación de algunos museos dedicados a la cultura del olivo y el aceite de oliva. Hasta hace veinte años, las piezas ligadas a la industria del aceite o a la cultura olivarera habían sido objeto de colección o exhibición junto a otros objetos etnográficos o industriales. El lanzamiento fundacional vino del siempre destacado Museo dell’Olivo Fratelli Carli, en Imperia (Italia), seguido por una saga de museos en países mediterráneos como Grecia, Turquía o Francia. En España, la evolución se vivió con un cierto boom, dando lugar a un fenómeno extendido casi en todas las comunidades autónomas del país. El Museo de la Hacienda de la Laguna, en Baeza, representa una apuesta donde la arquitectura soberbia de la edificación, y algunas piezas decontextualizadas pero extraordinarias, han echado siempre en falta un proyecto que diera unidad y estrategia a una oportunidad única, pero lamentablemente inacabada a pesar del encomiable esfuerzo de su actual empresa gestora. A fines del pasado siglo se encontraban perlas centenarias, en desigual estado de conservación. Una temprana recuperación sirvió para poner en valor el molino de Nigüelas (Granada), mientras en la otra punta del país, se hallaba un original molino centenario en Las Parras de Castellote (Teruel), o en otro extremo, se comenzaba con la restauración del Lagar del Mudo en San Felices de los Gallegos (Salamanca), cercano al cual se hallan el Solar de Cortiços en Tras-os-Montes y el Núcleo Museológico de Idanha-a-Velha, en la Beira portuguesa. En el año 2000, el Ayuntamiento de Baena (Córdoba), creó sobre la base de un molino de principios del siglo XX, el que sería el primero de los museos enfocados como centros de interpretación y agentes dinamizadores de la cultura del olivo, el Museo del Olivar y el Aceite de Baena. Vinieron en los últimos años numerosas restauraciones, adaptaciones a usos turísticos u hoteleros sobre la planta y las piezas de viejos molinos, hasta formar un mapa de recursos que acaba de ser reunido en un libro que pronto verá la luz, Museos del Aceite de España, del que es autor el malagueño Paco Lorenzo Tapia.    Coleccionista de miniaturas primero, presidente de la Asociación OLEARUM más tarde, y viajero a través de los recursos del olivo, ha preparado esta cuidadosa guía de museos que incluye también agroturismo, paisajes culturales u olivos monumentales, rutas y otras posibilidades oleoturísticas. En el pasado Congreso Internacional de Oleoturismo, se presentó junto al libro, la experiencia de varios museos, que exponen algunos de los perfiles culturales y humanos presentes en la guía. El Lagar del Mudo representa un modo de hacer. Tuve oportunidad de conocer a Jesús y Marce, sus propietarios, poco después de la apertura del Museo, allá por 2002. Son artífices de un proyecto de rehabilitación sin duda ejemplar, como reconoció el Premio Europa Nostra, convertido años después en un modesto pero extraordinariamente cálido elemento dinamizador de San Felices de los Gallegos, municipio modesto, fronterizo y orgulloso en su torre de la historia pasada. Julio Rodríguez-Calvarro, médico de Robledillo de Gata (Cáceres), nació junto al muro de un molino, así que el primer sonido que escuchó fue el crujir de una muela olearia. Celoso de perder ese recuerdo hizo del edificio su casa y del molino, otro museo de autor, como el de sus vecinos salmantinos. Unos y otros sienten, como escribe Julio en un libro titulado “Hijos del Aceite”, correr el oro verde por sus venas. Se trata del Molino del Medio. A unos centenares de kilómetros y unas décadas después nació José Luís Calpe, tercer actor de este pasaje museístico, que también vino al mundo vecino de un molino ahora convertido en museo, apartamentos y bandera oleoturística del levante interior. El Museo del Aceite de Segorbe es una apuesta enclavada en el corazón del oleoturismo , en tanto que intenta aprovechar el valor diferencial del aceite de oliva, más aún en estos tiempos que se adivinan difíciles para aquellos productores que se despreocupen de la innovación, como revulsivo necesario ante un cambio de ciclo.

Tras este reconocimiento justo a los apasionados y activos propietarios de estos molinos revalorizados, llega la hora de sentirse definitivamente en el siglo XXI. Resuelto el cuidado de los edificios y las colecciones, habrá que abordar una estrategia común desde la que poder adentrarse en esos otros objetivos intrínsecos a la labor museística como son la educación, la investigación, la comunicación, el trabajo en red o la introducción de las nuevas tecnologías. Todo ello en un contexto complejo y diverso donde intervienen otros recursos y actores territoriales. Serán asuntos de un próximo post oleoturístico, el tercero de esta serie.

 

OLEOTURISMO (I) Oda al olivo

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VINO TURISMO

 

Ojeando el especial décimo aniversario de EL VIAJERO, el suplemento de viajes del diario EL PAIS, comprobé como el enoturismo ha echado cierto anzuelo y comienza a ser relativamente frecuente hallar referencias y ofertas relacionadas con esta actividad turística. A la par, descubro VINOTURISMO, un blog creado por Alicia Estrada, profesional de la actividad de  intermediación turística.  

No ha necesitado muchos post Alicia  para introducir algunas teclas centrales al devenir de la práctica enoturística. Así un tema crítico es la relación entre productores de vino y prestadores de servicios turísticos. La relación entre agricultura y cultura, como la relación rural / urbano o entre materia prima y servicios elaborados, no siempre se concilia tan bien en la práctica como en los  primeros momentos parece presagiarse. No cabe duda que ello también ocurre ante muchos proyectos nacidos de la promoción pública y que a pesar de la mejor intención que puedan tener, no siempre cuentan con la complicidad de los productores, a veces directamente reacios o enfrentados. Ni todas las marcas, ni paisajes ni arquitecturas son iguales. Ni tampoco su puesta en valor. Resulta importante subrayar en ese sentido, como hace Alicia, la relación existente entre Denominaciones de Origen y zonas de preferencia enoturística, según un estudio francés y que más que desanimar, debería servir para animar la reflexión de quienes a veces sin más análisis que la toma de decisión porque si, deciden impulsar un proyecto enoturístico, oleoturístico, etc. Así se han llenado y saturado tantos mercados rurales de productos de dudosa calidad y menor originalidad.

Más valdría en estos casos apostar por desarrollar elementos creativos ligados a la educación e interpretación del gusto, aspectos donde creemos radica la capacidad de innovación y sorpresa que este producto necesita.

REVUE-ESPACES la excelente publicación sobre turismo y ocio en francés, ofrece un buen anexo bibliográfico sobre enoturismo y la descarga de algunos documentos más que útiles para los interesados.

Con el rigor de persona ligada al complejo mundo de la intermediación turística, habrá que seguir leyendo a Alicia y compartiendo comentarios en su blog. Salud!

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Turismo enológico, turismo gastronómico (II)

DESCARGAR “EL TURISMO DEL VINO” de Luís Vicente Elías

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LENTAMENTE LAVAZZA

Tuve el inmenso placer de contemplar primero cómo preparaba y degustarlas después, unas nubes de café por parte de Ferrán Adriá, en el Salón del Gusto de Turín en el año 2002. Lavazza patrocinaba una deliciosa tertulia con el maestro catalán en el que descubrimos el seny, el genio o el humor socarrón que algunos escritores catalanes tan bien asociaron al relato gastronómico. Ahora que se acerca una nueva edición del Salón del Gusto y envidio a los amigos caracoles que invadirán los salones del Lingotto, las tertulias, las degustaciones, los contactos y los imborrables paseos otoñales por Turín, me muero de gusto con las fotografías de Annie Leivovitz para el calendario Lavazza 2009. Difícil elegir un retrato del alma italiana, pero hablando de cultura gastronómica, viene al plato de pasta la modelo Elettra Rosselini y como telón, la Toscana. Y un olivo… ¡Italia te quiero!  

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ENTRE OLIVOS

Un burgalés, Eterio Ortega, cuyas primeras películas se centraron en la persecución y violencia ejercida por el terrorismo etarra, ha sido quien plantó su mirada en el camino hacia el exilio de viejos árboles, que montados en camiones, se dirigían a paraísos exóticos cercanos. Olivos centenarios, arrancados fruto del apetito económico de sus propietarios y la moda ornamental en entornos a veces lejanos, llamaron la atención del ahora premiado realizador, en el festival de cine Alcances. ENTRE OLIVOS , según la sinopsis de la productora CEDECOM Entre Olivos”, da título a un documental que ofrece una nueva visión del olivo en primera persona, a través de una serie de vidas e historias paralelas que tienen como hilo conductor a este árbol milenario que, en algunas ocasiones, es arrancado y transportado a lugares lejanos donde nunca hubo olivos.

Entre los personajes que protagonizan el relato, Fermín Rodríguez, un medio centenario olivo de la sierra de Priego de Córdoba, donde igual enseña la cata del aceite a un japonés que pasea con los turistas por medio de olivos centenarios, representa lo mejor de esa cultura intensa y profunda del campo de olivos andaluz, alejada de tópicos del pasado y especuladores últimos que del olivar apenas conocen su valor de mercado.

Me gusta que a diferencia del vino hermano, cuyas aproximaciones cinematográficas han estado  más cerca de la movie  road americana en Entre Copas, la afrancesada Mondovino, o el  acaramelado romance promocional de fin de semana en La Tierra con nombre de vino, el olivo se estrene, expresándose con el lenguaje del alma humana, de la que es heredero. Un buen complemento, décadas después al arranque literario que supuso Tierra de Olivos, del madrileño Antonio Ferres.

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RUTA ECO-GASTRONÓMICA EN LA EMILIA-ROMAGNA

 

La Emilia-Romagna se jacta en su publicidad de ser una de las regiones con mejor calidad de vida, colocando siete de sus provincias entre las veinte primeras del país. Un recorrido eco-gastronómico por la región permite descubrir algunas de las posibles razones de ese éxito. El paisaje expresa con insistencia la pasión agrícola y ganadera de esa gente y su vocación por la calidad. No es de extrañar que ostente el nº 1 del ranking nacional por el número de Denominaciones de Origen Protegidas (14) e Indicaciones Geográficas Protegidas (11),  ni que mientras la producción agrícola desciende en todas las regiones, aquí haya aumentado un 2,6%. Al mismo tiempo, un dato curioso para la reflexión. Mientras que la media de los italianos que leen algún libro en su tiempo libre es de un 43,8%, aquí suben al 50,6%. Ese matiz culto de los productores agrarios lo percibí con nitidez en la visita y conversaciones mantenidas en algunas de sus haciendas, un pequeño botón de muestra entre las 81.324 que hay censadas en la región. Varios botones de muestra para comprenderlo.

1)    Una conversación con Massimo Spigaroli en la Antica Corte Pallavicina. Lo que era un descampado a orillas del Po donde al lado de la osteria,  las parejas se reunían a bailar se ha convertido tras un trabajo de décadas en una empresa extraordinaria, con múltiples funciones entre las que destaca la producción artesanal de un embutido típico, el Culatello di Zibello. Viéndole preparar una de estas piezas y desgranar la historia familiar donde se entremezclaba la música de Verdi con la vida del campesinado más inquieto, luego pequeño agricultor, más tarde ingeniosa familia dedicada a los servicios –barcos para cruzar el Po y una osteria donde atender a los viajeros-, para acabar siendo propietarios de la hacienda donde hace más de cien años atrás fueron asalariados, uno comprende el germen de esta simbiosis creativa y productiva nacida en esta “tierra de abundancia” que es la llanura padana .

2)    Las aziende agroalimentarias se han visto favorecidas por una política de calidad –la región concentra en torno al 10% de la superficie y de los productores de agricultura biológica nacional- y por diversos programas públicos que han permitido la creación de rentas complementarias y la conexión directa con los consumidores vía programas de educación del gusto y educación alimentaria. El programa de Fattorie didattiche y la oferta de agroturismo son un buen ejemplo de ello. Un total de 240 empresas agroalimentarias de la región abren sus puertas a este programa educativo que acogió en 2007 a 63.000 visitantes. Educación alimentaria y de gestión que se traduce también en el fomento del producto de los alimentos certificados en hospitales y escuelas.  Un agroturismo verdaderamente recomendable se halla en Corte d’Aibo.

3)    Rutas gastronómicas y de sabores jalonan la geografía regional con propuestas que se extienden más allá del vino, al mundo del queso parmigiano reggiano, el aceto balsámico de Modena y otros alimentos. Incluyendo propuestas innovadoras como La Valle degli Asinelli e del Sapore Biologico, donde basado el turismo de comunidad, se propone un modo innovador de viaje, donde un pequeño ofrece de manera conjunta su patrimonio natural,  el sabor gastronómico, su cultura y tradiciones. El vino de uva tosca, la elaboración de harina hecha en un molino de piedra, la reserva de asnos de Gombola o la visita a la quesería Santa Rita, cooperativa dedicada a producir Parmigiano Reggiano de montaña y biológico, son algunas de las ofertas que incluye esta ruta.

4)    Restaurantes para economías modestas, estrechamente relacionados con estos productos de calidad a la hora de crear su propuesta alimentaria, vayan dos recomendaciones. La primera de ellas, la Osteria Vecchia en Guiglia, buen ejemplo de cómo una casa de comidas puede convertirse en un instrumento destacado para la divulgación y promoción del consumo de productos típicos y ecológicos. Propuesta sencilla y generosa de un emprendedor dinámico, Giovanni Montanari. La segunda cita es en el Restaurante Da Amerigo en Savigno, con más de setenta años de historia y una producción asociada de conservas y productos de huerta.

5)    Dos invitaciones culturales de última hora, ligadas a la región. En primer lugar, la reseña de KOINE, un grupo de teatro que ha escenificado y jugado con numerosos públicos en torno a la mesa, la tierra, los campesinos, los alimentos y los gastrónomos. Pura gula teatralizada de la mano de Silvio Panini, Paolo Pagliani y un elenco de colaboradores. Despedida con Slow Food que localiza en la región una de las dos sedes de la Universidad de Ciencias Gastronómicas y celebra en Bolonia el Festival Internazionale di Cinema e Cibo

 

 

Imágenes del documental WE ARE WHAT WE LOST, de Srdan Mitrovic. Menzione speciale a Slow Food on Film Festival del 2006.

 

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ALESSI, PROGETTO TASTE-HUILE 2007

 

 

Lorenzo Piccione di Pianogrillo, diseñador formado en Milano creó en 2007, junto a Köbi Wiesendanger, una bellísima pieza destinada a facilitar la degustación del aceite de oliva. Venido de una familia de productores de aceite de oliva en Italia, la  azienda Pianogrillo, el diseño creado para la notable colección de   Alessi, es de una belleza turbadora. La forma sutil de la aceituna, el insinuado pedúnculo y el delicado canal por donde debe discurrir el aceite de oliva se depositan sobre una hoja plateada cuyos reflejos imitan ese verde plata que inunda los días de viento en cualquier campo de olivos. Un deleite para los sentidos acorde con las emociones que la cata posterior puede provocar. Un regalo para los amantes del aceite de oliva.

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