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TURISMO SOSTENIBLE en dibujos animados

        

Once simpáticas provocaciones animadas en dibujos, sirven a la campaña de comunicación Viaggiatori ! e Viaggiatori ? de la italiana Agenzia Regionale per la Prevenzione e Protezione Ambientale del Veneto, para ilustrar el diferente comportamiento de unos y otros viajeros en aspectos tales como la preparación del viaje, el consumo de los recursos, el contacto humano, las actitudes y el regreso a casa. Un planteamiento sencillo e interesante para animar un debate social necesario y ofrecer una básica herramienta educativa.

En el fondo, como recoge la cita que cierra las imágenes, de John Steinbeck, las personas no hacen el viaje, es el viaje quien hace a las personas. Está disponible en francés e italiano e igualmente hay una publicación titulada “A proposito di… Turismo Sostenible”

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DEFINICIÓN DE TURISMO (IV). La desaceleración como alternativa a las crisis del turismo

 

 

El decrecimiento es la expresión última de un posicionamiento al que se llega tras una afirmación de códigos o tópicos opuestos a los dominantes en la práctica actual de la industria turística. Así, frente a la movilidad, el exotismo, el consumo, la publicidad …, más allá de una utopía hay quien se manifiesta a favor de la proximidad, la frugalidad, la reducción de gastos o la lentitud. Philippe Bourdeau y Libéra Berthelot, de la Universidad de Grenoble están llevando a cabo un replanteamiento del hecho turístico a la luz del concepto de “decrecimiento económico”, sobrepasando los tópicos consensuados social y científicamente, acerca de los beneficios y la naturaleza apolítica y ahistórica del turismo. Su investigación ha partido de una encuesta exploratoria, varios acercamientos empíricos sectoriales y conduce a un ensayo general más especulativo. El concepto de decrecimiento refuta el economicismo y el productivismo como finalidad de las sociedades humanas. El primer cuestionamiento a hacer tiene que ver con la misma concepción del ocio y el tiempo libre en una sociedad de trabajo en cuyos valores está profundamente anclado. El concepto de vacaciones está en efecto orientado según los instrumentos del modelo económico dominante al hiper-consumo de recursos y se parece cada vez más a la jornada de trabajo.  Por otra parte el turismo habría contribuido con su propagandista valorización de los lugares lejanos a la devaluación global de los espacios de proximidad. En medio de una sobre-movilidad sin sentido el turismo llega a jugar el papel de una “junk mobility” donde por la compra de un cierto producto se regala un viaje. Los valores se habrían invertido en relación a décadas pasadas y la movilidad entendida como instrumento económico hace del inmovilismo una reivindicación nueva. El turismo se entiende sin duda como un sector clave de crecimiento para el capitalismo de producción cultural.

Sin embargo, el turismo es una vitrina de las desigualdades sociales y de la asimetría norte-sur. Así en Francia, 4 personas de cada diez no van de vacaciones, mientras que los profesionales superiores lo hacen en un 90% y los obreros un 48%, o menos de uno de cada quince va a esquiar. Según la OMT, sólo un 3,5% de la población mundial, concentrada en los países desarrollados,  tiene acceso al turismo. Frente al “liberalismo de rostro humano” que trata de proclamar la OMT, la creencia de que las “vacaciones de unos despiertan el malhumor de otros”. Justo para contraatacar, la OMT ha lanzado con fuerza sus campañas que promueven el turismo como “fuente de riqueza” y “agente de lucha contra la pobreza”, en la práctica poco más que contragolpe ideológico a las críticas.

La cuestión medioambiental ligada al turismo no es menos importante ni desigual en el origen de sus impactos. Así, un 5% de los franceses son responsables del 50% de las emisiones de GEI a causa de sus viajes turísticos nacionales, y el 10% más activo emite casi los dos tercios.   Según un estudio llevado a cabo por el Ministerio de Ecología francés, las emisiones de GEI debidas a los transportes pasaron en el conjunto de emisiones nacionales de representar un 21% a inicios del anterior decenio a un 26,5% actual. El peso de los desplazamientos turísticos representaba en 2006 un 3% de las emisiones totales de GEI y un 6% teniendo en cuenta el transporte internacional, y alcanzando un 8% al sumar el turismo de negocios. El 62% de esas emisiones correspondían al transporte aéreo y un 42% a los destinos lejanos, añadiendo como las prácticas más contaminantes están ligadas a los alojamientos de mayor categoría y actividades deportivas y de naturaleza, especialmente marítimas. El envejecimiento de la población, la expansión de los vuelos low cost y las perspectivas de multiplicación por dos del número actual de turistas en 2020, aconsejan según este informe, considerar “globalmente la cuestión de los instrumentos económicos, permitiendo limitar el uso de los transportes más contaminantes…”.

Por aquí y por allá, de L’Express al Washington Post o Terra Economica , se percibe la conciencia de la incertidumbre y la profundidad de la crisis, en tanto que el sector profesional y parte importante de las administraciones públicas e instituciones, continúan viviendo su euforia técnica, económica, financiera o inmobiliaria, apenas desplazando levemente los centros de gravedad de la atención mediática, asombrada y cómplice de los fuegos de artificio lanzados, vestidos siempre del confortable “beneficio sostenible”.

Los conflictos sociales ligados a una industria escasamente comprometida con la estabilidad y calidad de las condiciones de trabajo de sus empleados, la crisis ambiental y de imagen, el sentimiento anti-turista extendido, son entre otros, elementos a considerar si requiere aprovechar la crisis actual para abordar una crisis de modelo con soluciones verdaderamente originales y dirigidas a personas antes que a consumidores.

INFORMACIÓN:

http://www.degrowth.net ; www.decroissance.org ; www.decrescita.it

DEFINICIÓN DE TURISMO (I)

DEFINICIÓN DE TURISMO (II)

DEFINICIÓN DE TURISMO (III)

DEFINICIÓN DE TURISMO (IV)

 DEFINICIÓN DE TURISMO (V)

 

 

 

 

 

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DEFINICIÓN DE TURISMO (III). La quietud como alternativa a las crisis del turismo

Viajes punto y aparte, de Dominique Vernay (Salinas, Asturias). EL PAIS SEMANAL 31/08/2008

“-¿Qué tal las vacaciones?… ¿adónde fuisteis?

-Aún no lo sé, la agencia nos da las fotos mañana…ya te diré.

Silencio perplejo al otro lado del teléfono… ¿diálogo de besugos?, ¿cruce de líneas?, ¿estrés posvacacional?

-No sé de qué te extrañas, maja… ya te dije que la agencia que habíamos contratado era fantástica, aunque eso sí, muy cara. Pero lo pagas a gusto porque no tienes que ocuparte de nada… fíjate lo que te digo, de nada, ni siquiera tienes que salir de casa. Pero creo que lo pasamos muy bien y que en las fotos se nos ve muy contentos. ¿Y vosotros, qué tal?…

Si hay una alternativa radical en este momento frente a la generalizada orden de movilidad humana, ésta es la voluntaria quietud. La rebeldía, como un día fue el nomadismo, tal vez hoy sea sin duda mantenerse inmóvil. Una forma ensayada de viaje experimental.

Algunas referencias al respecto:

PROTOCOLO DEL QUIETO, “…  en virtud del cual se concedería a todos los hombres por igual un cupo de movilidad con un máximo de kilómetros a recorrer en el curso de una vida. Los viajes turísticos descontarían el doble de kilómetros mientras que no se registrarían las visitas a amigos, los desplazamientos solidarios, las estancias de trabajo o las becas de estudios, según el principio general de que sólo debería salir de su país el que tuviese algo que enseñar o algo que aprender. La idea sirve sobre todo para revelar irónicamente las destructivas consecuencias, ecológicas, económicas, políticas y sociales, de esta invasión de caníbales mirones que pasean libremente por el mundo su egolatría industrial. En otro mundo posible quizás se percibiría la necesidad y sensatez de esta propuesta. De momento nos conformaríamos con que pusiéramos del revés —para dejarlas del derecho— nuestras cabezas y comprendiéramos hasta qué punto es absurdo —y no normal—, contrario al sentido común y al buen juicio —y no lógico y natural— el que todo un país se organice para recibir alborozado a un blanco que quiere fotografiar se delante de la pirámide de Kéops mientras que todo un país se organiza para tirotear y apalear en una valla a un negro que quiere construir una casa…” ‘Turismo: la mirada caníbal’, Santiago Alba Rico

– VAGABUNDOS Y TURISTAS. Un retoque a un texto original de Zygmunt Bauman, con el argumento de negar la supuesta libertad de los turistas, quienes conducidos por la sociedad de consumo, birlada su libertad de elección ante propuestas cerradas y privados de sus derechos elementales, son víctimas encarceladas de una movilidad supuestamente liberadora. Por el contrario, serían los quietos los verdaderamente libres, al optar junto a los excluidos, por una voluntaria quietud. Una declaración de guerra en toda regla contra la industria opresora del viaje. El citado texto, extraído de una conferencia de Bauman en 1995, titulada “Turistas y vagabundos: héroes y víctimas de la posmodernidad” (La posmodernidad y sus descontentos. Ed. Akal, 2001, pág. 119), quedaría así: “… Los turistas, víctimas del mundo que hizo de los quietos sus héroes, tienen su utilidad, después de todo; tal y como les encanta decir a los sociólogos, son ‘funcionales’. Resulta difícil vivir cerca de ellos, pero es impensable vivir sin ellos. Es el cariz extremadamente escandaloso de sus privaciones el que reduce las preocupaciones propias al rango de inconveniencias marginales. Es su desgracia manifiesta la que mueve al resto a dar todos los días gracias a Dios por haberlos hecho turistas…”

– NÓMADAS DIGITALES. Vidas nómadas las de estos digitales a quien un reportaje de THE ECONOMIST comparaba con cangrejos ermitaños arrastrando sus cachivaches. Sin embargo, un nomadismo que no debe confundirse con la migración ni con el viaje, muerta la distancia, interconectado el mundo. Para el nómada digital no importa el desplazamiento, lo relevante es la permanente conectividad. Estos cambios tecnológicos soportan y contribuyen a acelerar nuevas formas de nomadismo social, con poblaciones cada vez más ligeramente conectadas. Cinco de cada diez best sellers escritos en Japón en 2007 lo fueron en teléfonos móviles. Los pioneros orientales marcan la tendencia que más tarde la corriente mundial seguimos. Los espacios se hacen híbridos y multifuncionales, flexibles.  Los oasis para nómadas sustituyen los viejos “terceros espacios sociales”, si bien creando habitáculos físicamente llenos pero psicológicamente vaciados. Incluso los patrones de viaje ‘radiales’ de la oficina a la oficina, cambiaron por otros en forma de ‘margarita’, de terceros lugares a otros terceros lugares. Movilidades forzadas de cangrejos con su casa a cuestas.

– AUTONOMADÍA. El antropólogo Franck Michel escribe sobre ‘turismo de proximidad para identidades plurales’. No dice que el turismo se haya convertido en plaga, sino directamente en una guerra que amenaza movilizar en todo el mundo más de mil seiscientos millones en 2020, sin hacer cuentas de lo que representa el turismo doméstico en el interior de cada país. Horrorizado ante lo que puede representar para la vida del ser humano en el planeta y en particular para este último, se plantea una refundación del hecho turístico, o al menos del viaje. Suena duro relacionar “producto turístico” con vacaciones, la compra y venta con el disfrute ocioso, y sin embargo eso es lo que ahora nos encontramos, invadidos por ofertas enervantes en las páginas de periódicos, emails, vallas publicitarias… Turistas a la postre tan presionados por visitar como oprimidos por consumir, dice Michel. La mundialización humanista que proclama sería un mestizaje entre el “Volem vivre al pais” y el “les frontières on s’en fout”, dos gritos sesentayochistas, el primero occitano, el segundo nacido de la revuelta obrera y estudiantil. Ir más lejos del descafeinado discurso de la sostenibilidad si se desea en verdad salir de las posiciones viejas de lo turísticamente correcto. Propone en fin, dos vías:

– Para las poblaciones autóctonas de los países del Sur, dotarlas de un “pedestal” sociocultural autónomo, capaz de resistir ante la mundialización y el turismo de masas, reforzando cinco ejes principales: la lengua, las creencias, la cultura, la organización social y familiar y la historia.

– En los países del Norte, se hace preciso romper con el discurso impostor del desarrollo, vivido como nueva religión occidental y liberal. Cuatro alternativas para retomar un sentido del viaje personal y colectivo, para arrancar de las manos de los traficantes de sueños el comercio de los viajes: un viaje diferente al estilo de un ‘slow travel’, permanecer en casa para re-apropiarse del espacio físico y social próximo junto a su universo, viajar lejos de casa pero haciendo prueba de una real apertura al otro así como con imaginación e iniciativas originales, viajar al corazón mismo de la inmigración visitando aquello que algunos no quieren ver jamás, y también haciendo visibles a los inmigrantes en nuestras propias vidas, en nuestras casas.

Viajando al fin con la mochila en casa…

 

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TURISMO RESPONSABLE, SOLIDARIO, ETICO, JUSTO, ECOTURISMO…

 

Llegado el verano, no hay medio de comunicación que se precie de estar al día de las últimas tendencias viajeras, que no tire del consabido artículo acerca del turismo ético, responsable, solidario, justo o cualquier otra de las acepciones que tratan de definir algo  tan difuso como confuso y que amenaza con renovarse sucesivamente con la aparición de nuevas denominaciones. Sólo el turismo sostenible o el ecoturismo son términos comparables en cuanto a generación de ofertas y definiciones igualmente poco claras.

Este verano, por sólo mostrar algunos ejemplos destacados se escribió de ello EL PAIS, LIBERATION, THE GUARDIAN o BLOG DE VIAJES. El reportaje del diario español destaca los viajes de turismo solidario en los que participan jóvenes voluntarios comprometidos políticamente, de ahí que las actividades ofertadas por las ONGs se dirijan a Palestina o a los campos de refugiados saharauis, tal que herederos directos del turismo militante que en su día  tuvo como destino a Cuba, Nicaragua, Chiapas, entre otros entornos de atracción revolucionaria, y que más reciente tuvo su foco en Venezuela. Más innovador ha sido el devenir de la oferta del llamado turismo comunitario participativo, con el énfasis puesto en la vinculación directa de las comunidades campesinas sudamericanas. Esta expresión de turismo responsable con el desarrollo socioeconómico de las comunidades se expresa vivamente en la Red de Turismo Comunitario de América Latina. En todos los artículos mencionados es recurrente la mención a las certificaciones como problema y necesidad. Jordi Gascón, experto en estos temas, muestra la dificultad de dar con una solución adecuada en un asunto que mezcla posiciones naturales de las redes sociales con el interés comercial, y se anota la posibilidad de que sea una salida similar a la llevada a cabo para certificar el comercio justo, la que acabe triunfando ante este reto. De ahí el interés de Fairtrade Labelling Organizations International, que está trabajando junto a Tourism Concern en este objetivo. La paradoja es que sean finalmente las multinacionales quienes, tal como ocurriera en el comercio justo, las que acaben –ya lo hacen como demuestra THE GUARDIAN- apropiándose de este nicho de mercado. En efecto, el reportaje del periódico británico desnuda nada menos que los viajes eco-friendly  de Responsible Travel, que acaban destacando por su baja preocupación por el coste energético y ambiental de su oferta –generosa en viajes larga distancia y corta estancia-, en resorts propiedad de conocidas multinacionales y producidos por modestas empresas artesanales como Neilson, división de esquí y navegación de Thomas Cook, con sus 20 millones de clientes anuales. En suma, una denuncia en toda regla del más puro greenwashing, y es que tal como indica el artículo, en 2007, la Advertising Standards Authority trató 561 quejas sobre publicidad sostenible engañosa o exagerada, afectando a empresas como Easyjet, Explore o destinos turísticos como Devon. De resultas de este modo de hacer, por todas partes queda –así lo atestigua la Greenwash Guide de la agencia de comunicación británica Futerra-, una baja confianza de los consumidores hacia el etiquetado verde, disperso además en decenas de confusas certificaciones nacionales e internacionales, particulares o generales…

Esa confusión se muestra en el resultado de encuestas como la realizada por TNS-Sofres en Francia, que cita el texto de LIBERATION. Según ésta, un 61% de los entrevistados se dice estar mal informado acerca del turismo responsable. En palabras del sociólogo del turismo, Rachid Amirou, existe una confusión permanente, nadie está persuadido de haber comprendido…A pesar del desconocimiento, un 7% dijo haber participado en 207 en un viaje responsable. Dos asociaciones profesionales, ATR y ATES, han movilizado en los últimos años a 150.000 y 6.000 viajeros respectivamente. Escaso número en un país que recibe casi 80 millones de turistas al año y donde 30 millones hacen vacaciones anualmente (8 millones al extranjero). Se trata en todo caso de una oferta tachada de elitista –un 30% más cara- siempre que se la relaciona con viajes lejanos y exóticos, posiblemente menos responsables y por supuesto caros, que una tranquila estancia en una gîte rural.

Si bien es cierto que este turismo en paraísos ambientales lejanos puede estar jugando un importante rol socioeconómico –véase el caso de Kenya-, no lo es menos que la reivindicación de un turismo responsable con el entorno, las poblaciones y con el sistema turístico en su conjunto, demanda la reivindicación de la estancia más larga, el viaje compartido y la visita a lugares cercanos, por encima de las ofertas comercializadas fraudulentamente en nombre de todas estas bondades ambientales.

 

OTRAS LECTURAS:

Gascón, Jordi, Ernest Cañada y Alberto Sánchez Argüello (2007), El turismo y sus mitos, Enlace, Managua. 978-99924-49-42-4.

– Tudurí, Carles. Turismo responsable, 30 propuestas de viaje. Alhena Media, 2007.

– Françoise El Alaoui. Tourisme equitable

– CANAL SOLIDARIO. Viajes Solidarios

 

 

 

 

 

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EL ALTO COSTO DEL PRECIO BAJO

 

Tomo prestado el título del documental de Robert Greenwald, donde denuncia la política de la multinacional Wal-Mart para introducir algunas notas pendientes de ser mejor hiladas, en torno a las aerolíneas low cost. Como entradilla se recomienda una lectura al reportaje que sobre el tema incluye el número 174 de la revista Hosteltur, donde se incluye un repaso al nacimiento, evolución y perspectivas de futuro para este exitoso modelo que ha revolucionado la navegación aérea.

Expresión preclara de la sociedad de bajo coste, los vuelos low cost han animado todo tipo de productos y servicios presentados con tan comercial etiquetado, hasta considerarles como el verdadero motor del nacimiento del turista low cost.

Sin embargo su modelo de gestión está en entredicho, siendo tachado por su insostenibilidad social, ambiental y económica.

Los grandes tópicos que han definido desde su irrupción a este tipo de aerolíneas, son abiertamente cuestionados. Sin que puedan ser consideradas en exclusiva como responsables de la negativa evolución ambiental del transporte aéreo, si que lo son en gran medida, más aún si se estima la más reciente tendencia y lo que es peor, la evolución prevista.

Dos aspectos son profusamente subrayados por las CBC como los grandes beneficios de su oferta comercial: la posibilidad de viajar a precios más económicos y por tanto abrir la capacidad de elección de los viajeros, así como el impulso socioeconómico que habrían insuflado a los destinos a los que dirigen sus rutas. Sin duda el factor precio es un elemento importante de su éxito y claramente visible en el billete. Sin embargo, sin considerar los costes “extra” que generosamente hinchan el precio anunciado, el pasajero no acostumbra a calcular el precio real del billete donde debería de incluir costes tales como las subvenciones que las administraciones públicas están dando a estas empresas, los beneficios fiscales y tributarios, los gastos de publicidad y promoción de campañas públicas, y como no, el coste gratuito de emisiones ambientales a la atmósfera, amén de otros gastos personales incluidos entre los que pueden citarse los gastos de desplazamiento –muchas veces a horas temerarias- a aeropuertos de segunda clase, alejados o mal comunicados en transporte público. El impacto positivo en el desarrollo socioeconómico de los destinos debe ser convenientemente matizado. Algunos datos invitan a ello, a pesar de la encendida pasión con la que políticos locales y regionales saludan la llegada de estas aerolíneas. Así lo indican aquellos destinos que quieren no verse asociados con una imagen negativa en la percepción de la calidad de los mismos. Decisiones como la tomada en su día por la autoridad gestora del aeropuerto de Bilbao o el estudio de las conclusiones de otros análisis –véase la tipología de turismo que describe para este tipo de turistas la Diputación de Málaga-, invitan a analizar con mayor profundidad ese beneficio. Por el contrario están creándose rutas, destinos e incluso aeropuertos low cost dependientes, con los riesgos que ello acarrea.

Del mismo modo que la gran revolución para el turismo de masas vino marcada por la introducción del motor a reacción y el posterior desarrollo de aeronaves –se pasaron en el Atlántico Norte de 2.836.000 pasajeros en 1963 a 5.258.000 en 1968-, la revolución industrial post-fordista, uniendo cambios sociales y políticos como la desregulación del transporte, ha dado lugar a una nueva revolución turística donde los aerolíneas low cost son un exponente claro.  La incidencia de esta nueva revolución, vivida primero en EEUU y luego en EU, se ha visto en un triple ámbito:

– Nuevos estratos sociales que se incorporan a la navegación aérea. Se trata de un aspecto muy discutible, planteado como nueva democratización –una más entre las inagotables democratizaciones que la sociedad de consumo regala gratuitamente, máxime si el beneficiario privado, compañía y pasajero, no pagan los gastos derivados de su apropiación / contaminación de un bien común, la atmósfera-, cuestionada según los datos de diferentes informes habidos en el Reino Unido que confirmarían que lo que ha ocurrido es que las clases medias/altas y altas viajan muchas más veces en avión. Algunas estimaciones reducen a un porcentaje menor de viajeros la gran responsabilidad ambiental derivada del consumo ilimitado del transporte aéreo. Así lo confirman los datos del último informe anual de CBC llevado a cabo por el Instituto de Estudios Turísticos: un 41,2% de los que viajan en CBC son gente entre 25 y 44 años, nueve de cada diez tienen renta media o media/alta, un 64,1% usó Internet, seis de cada diez efectuaron pago electrónico, un 37,5% tienen estudios superiores. Es evidente no obstante que hay un porcentaje importante de personas que se han incorporado al transporte aéreo – un estudio entre los viajeros de Ryanair los cifra en torno a un 42%-, si bien un nuevo factor negativo para los destinos turísticos es que el gasto medio de estos turistas es un 14,8% menor al del resto de turistas.

– Los derechos del viajero han sufrido un nuevo y significativo recorte con la generalización de estas compañías. Es curioso observar como se trata en ocasiones de un viajero resignado o viajero low cost, que con mayor o menor agrado acaba aceptando todo tipo de restricciones y mermas, incluida la recomendación ya aplicada por alguna compañía aérea – China Southern – que persigue reducir el uso de los WC durante el trayecto para llevar a cabo un nuevo ahorro de costes. Y es que ya no queda mucho por donde recortar…

– El trozo de pastel absorbido por las CBC ronda en torno al 35% del tráfico intraeuropeo, con 139,8 millones de pasajeros transportados en el último año, al operar une media de 3.609 vuelos diarios.

A pesar de la propaganda verde lanzada desde cada una de las aerolíneas, la asociación que  agrupa a las más importantes, ELFAA, o el más amplio Observatorio de la Sostenibilidad en Aviación, la incentivación hacia los nuevos viajeros, el incremento extraordinario del número de rutas y vuelos servidos, la alta proporción de vuelos de corta distancia –porcentualmente más contaminantes-, son elementos que deben ser muy tenidos en cuenta a la hora de responsabilizarles, junto al resto de la industria aeronáutica de su dramática carga negativa para la lucha contra los efectos del cambio climático, política donde boicotean hasta los gratuitos derechos de emisión con los que les viene premiando la Unión Europea.

Más le valdría al sector turístico –difícil tarea dada su estrecha relación- de no vincular su futuro con el de la industria aeronáutica, ni en general con el sector transportes, una estrategia que puede causarle tanto daño como el maridaje consumado con la industria de la construcción.  

 

LECTURA RECOMENDADA: “Turismo de masas y transporte: el gran reto del turismo del siglo XXI”, de José Ángel Hernández Luis.

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RUTA ECO-GASTRONÓMICA EN LA EMILIA-ROMAGNA

 

La Emilia-Romagna se jacta en su publicidad de ser una de las regiones con mejor calidad de vida, colocando siete de sus provincias entre las veinte primeras del país. Un recorrido eco-gastronómico por la región permite descubrir algunas de las posibles razones de ese éxito. El paisaje expresa con insistencia la pasión agrícola y ganadera de esa gente y su vocación por la calidad. No es de extrañar que ostente el nº 1 del ranking nacional por el número de Denominaciones de Origen Protegidas (14) e Indicaciones Geográficas Protegidas (11),  ni que mientras la producción agrícola desciende en todas las regiones, aquí haya aumentado un 2,6%. Al mismo tiempo, un dato curioso para la reflexión. Mientras que la media de los italianos que leen algún libro en su tiempo libre es de un 43,8%, aquí suben al 50,6%. Ese matiz culto de los productores agrarios lo percibí con nitidez en la visita y conversaciones mantenidas en algunas de sus haciendas, un pequeño botón de muestra entre las 81.324 que hay censadas en la región. Varios botones de muestra para comprenderlo.

1)    Una conversación con Massimo Spigaroli en la Antica Corte Pallavicina. Lo que era un descampado a orillas del Po donde al lado de la osteria,  las parejas se reunían a bailar se ha convertido tras un trabajo de décadas en una empresa extraordinaria, con múltiples funciones entre las que destaca la producción artesanal de un embutido típico, el Culatello di Zibello. Viéndole preparar una de estas piezas y desgranar la historia familiar donde se entremezclaba la música de Verdi con la vida del campesinado más inquieto, luego pequeño agricultor, más tarde ingeniosa familia dedicada a los servicios –barcos para cruzar el Po y una osteria donde atender a los viajeros-, para acabar siendo propietarios de la hacienda donde hace más de cien años atrás fueron asalariados, uno comprende el germen de esta simbiosis creativa y productiva nacida en esta “tierra de abundancia” que es la llanura padana .

2)    Las aziende agroalimentarias se han visto favorecidas por una política de calidad –la región concentra en torno al 10% de la superficie y de los productores de agricultura biológica nacional- y por diversos programas públicos que han permitido la creación de rentas complementarias y la conexión directa con los consumidores vía programas de educación del gusto y educación alimentaria. El programa de Fattorie didattiche y la oferta de agroturismo son un buen ejemplo de ello. Un total de 240 empresas agroalimentarias de la región abren sus puertas a este programa educativo que acogió en 2007 a 63.000 visitantes. Educación alimentaria y de gestión que se traduce también en el fomento del producto de los alimentos certificados en hospitales y escuelas.  Un agroturismo verdaderamente recomendable se halla en Corte d’Aibo.

3)    Rutas gastronómicas y de sabores jalonan la geografía regional con propuestas que se extienden más allá del vino, al mundo del queso parmigiano reggiano, el aceto balsámico de Modena y otros alimentos. Incluyendo propuestas innovadoras como La Valle degli Asinelli e del Sapore Biologico, donde basado el turismo de comunidad, se propone un modo innovador de viaje, donde un pequeño ofrece de manera conjunta su patrimonio natural,  el sabor gastronómico, su cultura y tradiciones. El vino de uva tosca, la elaboración de harina hecha en un molino de piedra, la reserva de asnos de Gombola o la visita a la quesería Santa Rita, cooperativa dedicada a producir Parmigiano Reggiano de montaña y biológico, son algunas de las ofertas que incluye esta ruta.

4)    Restaurantes para economías modestas, estrechamente relacionados con estos productos de calidad a la hora de crear su propuesta alimentaria, vayan dos recomendaciones. La primera de ellas, la Osteria Vecchia en Guiglia, buen ejemplo de cómo una casa de comidas puede convertirse en un instrumento destacado para la divulgación y promoción del consumo de productos típicos y ecológicos. Propuesta sencilla y generosa de un emprendedor dinámico, Giovanni Montanari. La segunda cita es en el Restaurante Da Amerigo en Savigno, con más de setenta años de historia y una producción asociada de conservas y productos de huerta.

5)    Dos invitaciones culturales de última hora, ligadas a la región. En primer lugar, la reseña de KOINE, un grupo de teatro que ha escenificado y jugado con numerosos públicos en torno a la mesa, la tierra, los campesinos, los alimentos y los gastrónomos. Pura gula teatralizada de la mano de Silvio Panini, Paolo Pagliani y un elenco de colaboradores. Despedida con Slow Food que localiza en la región una de las dos sedes de la Universidad de Ciencias Gastronómicas y celebra en Bolonia el Festival Internazionale di Cinema e Cibo

 

 

Imágenes del documental WE ARE WHAT WE LOST, de Srdan Mitrovic. Menzione speciale a Slow Food on Film Festival del 2006.

 

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No Flights

La imparable ascensión de la navegación comercial aérea, no necesariamente relacionada con una “democratización del viaje”, sino más bien una multiplicación exacerbada del número de viajes por parte de un perfil de viajeros de clases medias y medias/altas, representa el principal foco de crecimiento de las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. Baste citar que en 1954, en el Reino Unido hubo 4 millones de pasajeros aéreos, en 2005, 228 millones y en 2030 se estima puede alcanzarse la cifra de 500 millones. 

Una acción eficaz contra los efectos negativos del cambio climático demanda políticas públicas decididas a restringir este crecimiento sin límites, destinos capaces de implantar medidas disuasorias, empresas comprometidas más allá del greenwashing generalmente imperante y ciudadanos con sentido y decisión para abrazar nuevas formas y comportamientos de viaje.  NoFlights.com es una compañía afincada en Londres que basa su oferta de viajes en el transporte vía tren o barco, renunciando al uso del avión como medio de desplazamiento, proponiendo una alternativa saludable y gozosa que plantea la movilidad como parte misma de la experiencia viajera, frente al tránsito invisible entre origen y destino que propician los vuelos aéreos.

Se dice que el tren tiene una desventajosa relación de 1 a 10 en cuanto a tiempo por trayecto empleado respecto al avión, pero que invierte esa relación a su favor en cuanto a impacto contaminante. La creación de Rail Team, la primera red europea de ferrocarriles de alta velocidad, puede sin duda venir a revolucionar el poco competitivo mercado ferroviario, necesitado de un mayor dinamismo y más flexible y barata accesibilidad.

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