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NEXT NATURE

Es cierto que el concepto mismo de naturaleza es cultural y que la elaboración del mismo avanza paralela a la evolución de las prácticas y modos en que se desenvuelve en un periodo u otro el hecho cultural, pero la extensión que de esta idea hace NEXT NATURE y el consiguiente despliegue de medios gráficos, por más que interesante y elocuente, parece que no contribuye a animar una reflexión sobre el tema sino más bien a producir a un empacho gracias a un imaginario unidireccional. Veamos así algunos de los contenidos que cual principios fundacionales se leen en sucesivas páginas del libro editado en nuestro país por la Editorial ACTAR y que no es más que una extensión de un proyecto extensamente plasmado en el sitio web de igual nombre.

Es casi imposible hallar espacios en el planeta de naturaleza virgen, llegados a un punto donde lo nacido y lo elaborado se funden, al tiempo que pagamos por reivindicar nuestra presencia en sitios únicos, incluso al precio de ser los primeros que los contaminan sea al menos visualmente o en su extremo llegar a ser los últimos que los visitan.

Lo que parece cierto dado lo evidente del proceso en curso, es la escasa capacidad que la humanidad tiene para controlar o tan siquiera intervenir en el mismo. Cuando se afirma el dominio del ser humano sobre la naturaleza, ¿acaso puede esto ser mantenido con cierto rigor, visto el incontrolable entorno tecnológico?

NEXT NATURE se interroga sobre la cambiante noción de naturaleza, presentada como exitoso producto de este momento, si bien ofrecida en su formato más simulado, falso o sencillamente desnaturalizado. Una propuesta situada en las antípodas del romántico acercamiento a la naturaleza propuesto por los románticos. ¿Cómo en ese contexto, la tecnología en lugar de protegernos ante las impredecibles fuerzas de la naturaleza se convierte en una amenaza desafiante?

NEXT NATURE enseña con profusión esa naturaleza de marca, falseada y oculta que nos hinca de rodillas ante un universo de naturaleza tecnológica, donde los límites entre naturaleza y cultura han desaparecido. Así una fruta o un vegetal son un engendro genético mientras que la naturaleza verde se vende en latas esparcidas entre parques urbanos. La naturaleza, lo antes natural, se ha transformado en objeto de diseño. Se diseñan islas, plátanos, peces, órganos humanos. La cultura travestida de naturaleza se ofrece sensorial, emocional, atractiva.

De este modo lo natural se ha hecho un instrumento de marketing, dando como resultado que sea más fácil adquirir la naturaleza enlatada en las baldas de un supermercado que ir al contacto directo con una entidad que no se sabe bien dónde reside, a la que se teme o a la que se ve como un agente incómodo y propio de ritmos inadecuados para lo que se desea disponer como objeto de consumo. En cualquier caso es probable que el amor entre el ser humano y la naturaleza se haya distinguido con más frecuencia de la reconocida generalmente, por ser una relación distante y desconfiada. Así navegaríamos entre un recuerdo de sociedad pastoril inexistente y una realidad tecnológica absolutamente distanciadas entre sí.

Hay que rebuscar entre los ensayos que brinda la web de NEXT NATURE para hallar una reflexión más crítica sobre el asunto, de la mano del filósofo John Zerzan, quien relaciona algunas de las debilidades y amenazas de este sistema de tecno-optimismo que tan bien detalla NEXT NATURE. Después de mencionar algunos ejemplos llamativos de la tecnosfera que nos rodea, Zerzan pone en duda el carácter tribal y socializador de instrumentos como Facebook o Twitter, sujetos activos de una innegable conexión de gente pero que no brindan en igual medida una necesaria interrelación entre éstos. Para Zerzan, uno de los peligros que acecha a una estrategia de tecno-futuro es su frontal oposición a la diversidad, subrayando también la relación existente entre tecnología y patologías sociales , el vacío y la desolación junto a la desaparición de comunidades como otros de los efectos colaterales de esa estrategia. En definitiva, la esencia de la tecnología no es casi otra que prometer soluciones futuras a los problemas que su desarrollo mismo va propiciando, convirtiendo la vida social en una secuencia de riesgos como definiera Ulrico Beck. En este sentido entiende Zerzan que la propuesta de Next Nature no expresa una respuesta adecuada a las necesidades de la sociedad, más próxima a una auto-domesticación de sí misma y a una recualificación de sus propias habilidades. En suma, una verdadera reconexión vital con la tierra.

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GSD PLATFORM-3

Ideas, eventos y experiencias de la activa comunidad que conforma la Harvard Universit Graduate School of Design mostrando un repertorio largo de colaboraciones (eventos, tesis, estudios…) dirigidos a la búsqueda de la excelencia del diseño, exhibiendo una vasta pluralidad de temas de interés y manejo de disciplinas. Más allá de los límites universitarios PLATFORM-3 propone cinco acciones como marco de respuesta a la pregunta acerca de qué puede hacer el diseño en diferentes ámbitos a los que da respuesta desde cinco diferentes visiones:

– Instigando la evolución

– Describiendo la identidad

– Construyendo la igualdad

– Negociando el crecimiento

– Imaginando nuevos futuros

Múltiples entradas que sobre la base de investigación dibuja escenarios acerca de los que posicionar al profesional arquitecto, paisajista, urbanista o diseñador.

En el marco de la evolución se profundiza en el rol transformador del diseño en la evolución de un lugar, la interacción con el hecho social y el intercambio de energía. Debate entre materiales que recuerda una reciente exposición en el londinense V&A en torno a pequeños espacios habitados. El camino es abierto, abarcando desde la naturalización ecológica de infraestructuras hidráulicas, reflexiones íntimas del espacio personal que describe siempre una colección doméstica, una reflexión pragmática al hilo de la irreductible asociación entre el hiperconsumo y el afán de conservar objetos hasta convertir la casa en hogar, almacén, museo. Coleccionismo como aventura personal que contamina el espacio inundando el paisaje de archivos cada vez más complejos en la etnografía del lugar.

Por otra parte, algunas aportaciones señalan una visión discursiva del paisaje concebido más como lente a través de la cual mirar el mundo que como un objeto a ser mirado en si mismo. Del mismo modo vale destacar un acercamiento al museo como espacio de colisión entre arte y audiencia, no exactamente como un elemento reflejo de cultura sino como núcleo generador de encuentros e inesperadas interpretaciones.

No falta mención al compromiso del diseño con la búsqueda de la igualdad social, sea desde la demanda de una consistente biodiversidad de resistencia que firma Arundhati Roy a la práctica de una consecuente asistencia social de la arquitectura ante siniestros como los ocurridos en Haiti o en la ciudad italiana de l’Aquila.

Por aquí y por allá en medio de una guía bien ilustrada y tan atractiva como suelen ser los textos editados por Actar, resuenan ecos de utopías, dystopias, ecotopías y otras causas que igual  pintan de verde Bahrein o tratan de alzar la bandera más utópica de un mundo urbanizado donde el neonaturalismo no deja de ser sino una intervención bienintencionada en un panorama más bien dramático como ejemplifica el caso de Pekín.

 

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elBulli

Adri-3dcast1

Hace unas semanas, TVE dedicó varios programas al pasado y presente de Ferran Adrià, distinguido en varias ocasiones como el mejor cocinero del mundo. En uno de estos reportajes,  no recuerdo si era el catedrático Coll quien diferenciaba el modo de proceder de Adriá respecto a otros colegas. Mientras éstos hablaban de ingredientes primero  y luego trazaban un plan culinario con el que trabajarlos, el chef catalán diseñaba antes el concepto sobre el que trabajar y sólo después experimentaba con los ingredientes más adecuados. Ese afán de innovar y asociar, para acabar deconstruyendo los ingredientes mismos de cualquier plato o alimento tal como hasta entonces había sido conocido, es el que marcó unas pautas de diferenciación verdaderamente revolucionarias entre el equipo de elBulli y otros templos gastronómicos. Muchas cosas, además claro está, del despliegue sensorial que emana de esa cocina / laboratorio, destacaban en esa programación televisiva. Valgan de ejemplo:

El cuidado del equipo, cuánta gente ha pasado por elBulli a lo largo de las dos últimas décadas. La creatividad, el tiempo de cierre al público para crear, la presencia de creadores entre los equipos de cocina. El conocimiento, la inspiración y reelaboración de otras cocinas tradicionales y contemporáneas. La búsqueda permanente de materia prima repensada, transformada. El respeto por la gente de su oficio y el reconocimiento de éstos y de buena parte de la crítica.

Justo por esos días recibí un apreciado obsequio de parte de la editorial Actar. Un ejemplar del libro “Comida para pensar, pensar sobre el comer”, resultado de la cooperación del artista Richard Hamilton y Vicente Todolí, director de la Tate Modern, e inspirado en la participación del cocinero en la Documenta 12, el verano de 2007. El texto enmarca además esta inusitada presencia artística en el marco evolutivo de la cocina de Adriá durante la década 1987-2007, inaugurada con un proceso de copia que pronto dejó paso a una efervescencia creativa inagotable, capaz de engendrar cada temporada una obra nueva completamente redefinida, lista para ser servida con un lenguaje poético propio tal como una representación donde a cada comensal se corresponde más de una persona del equipo creativo de Adrià. Ya en los años 90, Adrià había salido del espacio físico de la cocina para embarcarse en un proceso de reflexión creativa con el escultor Xavier Medina. A la invitación de la Documenta, elBulli respondió con la propuesta de ser el propio restaurante un pabellón en la distancia, de la propia muestra. Así, durante los cien días en que ésta estuvo abierta, dos personas, seleccionadas entre los visitantes, artistas o críticos, fueron invitados diariamente a participar del proceso creativo de el Bulli, disfrutando del menú que ese día era servido a la afortunada clientela. Además, dos mesas redondas fueron organizadas para tras la experiencia de degustar el menú del equipo de Adrià, protagonizar un coloquio acerca de las percepciones habidas. A su vez, la camarera encargada de servir la mesa de la pareja de invitados, los escudriñaba a conciencia y  tomaba buena nota de la experiencia, marcada por el contraste de emociones que se sucedían al son de los platos: ironía, juego, provocación, sorpresa… Ante esta propuesta, los comensales respondieron entre la excitación, desorientación, la regresión, el misticismo o la pregunta trascendente.  Si por arte entendemos la capacidad de provocar emociones, no queda duda acerca de lo acertado de la invitación, pues la clientela de elBulli parece emprender un viaje que como un carrusel se desliza hasta transformarse en un verdadero parque de atracciones emocionales. Tal vez ésta sea, además de otras cualidades, una de las grandes virtudes de ElBulli que alimentan su éxito más allá de las paredes del propio restaurante, tal como muestra el estudio de su caso por la prestigiosa ESADE.

La edición de  Comida para pensar, pensar sobre el comer, tan cuidada como acostumbra Actar, representa por otra parte un repaso completo al devenir conceptual, tecnológico y ahora diremos artístico de este santa santorum  gastronómico.

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