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TURISMO GASTRONÓMICO ONLINE

Eating Melbourne, por Alicia Ríos

restaurantes sevilla, restaurantes sevilla, restaurantes sevilla, así una, dos, tres o no sé cuántas veces puede el usuario web teclear sus búsquedas en Internet, persiguiendo en este caso una experiencia gastronómica singular en una ciudad dada. Si acordamos que la experiencia arranca en ese mismo momento de la búsqueda, ¿qué están ofreciendo los sitios especializados para satisfacer a sus potenciales clientes? ¿Hay algo más que información en esos portales tematizados?

Añadamos primero algo de reflexión, tratando de desentrañar los ingredientes de una experiencia creada con la mezcla de:

– los cinco sentidos

– las emociones

– la reflexión intelectual

– el comportamiento de acción

– la relación social

¿Juegan los promotores de estos sitios gastronómicos a crear esta experiencia? ¿Favorece a ello la propia herramienta online? Si es el caso, lo hará mostrando un sitio claro, de contenido organizado, con información de temporada y otros datos de interés como transporte o configuración de rutas e itinerarios temáticos… Un vistazo a la web y debiera darnos las pistas necesarias que buscamos, de manera cálida y efectiva, con un diseño complaciente, pictogramas evocadores, videos que sean capaces de transmitir el entusiasmo, mapas claros y en general una impresión que abre el apetito.

¿Es esto lo que solemos encontrar? No con demasiada frecuencia, es cierto, si bien con sus lógicas excepciones. ¿Ustedes qué piensan?

Los creadores de experiencias subrayan algunas ideas para cocinar a gusto del consumidor:

–          cambiando la forma misma de concebir el oficio

–          conociendo y comprendiendo el porqué los clientes vienen o no lo hacen

–          poniendo de relieve una completa relación de experiencias

–          adaptando los productos y la comunicación a los intereses de la demanda

–          poniendo el factor humano en primer lugar

La creación y comunicación de experiencias en Internet es posible y positivo si se tienen en cuenta algunos aspectos que aseguran la satisfacción del cliente, yendo desde la fiabilidad, la disponibilidad, la seguridad o la empatía que se transmita.

Bajo inspiración del  Globe-Veilleur – Réseau de Veille en Tourisme

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GASTRONOMÍA

 

Mientras la gente, más allá de la temprana búsqueda de restaurante chino, hace más exóticas sus pesquisas, incluyendo cocinas de aquí y allá, junto a opiniones de restaurantes varias, el mundo de la gastronomía presenta alguna novedad con un fondo a más de lo mismo. De estreno,  la traducción al español del interesante libro editado por  Paul Freedman, bajo el título  de “GASTRONOMÍA. Historia del paladar”. Seguro que tratamos de volver al mismo en otro momento.

El ruido de fondo lo percibo mientras paseo por Madrid y contemplo:

– a un político abrazado en FITUR a su cocinero mediático de turno al que encumbra ante el anuncio de una nueva franquicia que por Londres o Nueva York, servirá la proverbial croqueta

– carteles que etiquetan la ciudad, al estilo de “las tapas de PR” o “la cocina de SS”…

– en las pantallas del Metro, los cocineros estrellados anuncian su anual fusión

– sin noticias del que habrá de ser otro gran evento del año, el I Congreso Europeo de turismo y gastronomía, a celebrar en Madrid el próximo mes de abril. Bombo y platillo, meses adelantando el fasto y aún sin información pública!

Quisiera tener noticia cierta del impacto habido tras tanta inversión en estas celebridades internacionales con el fin de promover los productos alimentarios españoles y el turismo patrio. ¿Alguien sabe algo de esto?

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SIN NOTICIAS DEL TURISMO GASTRONÓMICO

JERTE + MERIDA OCT 09 020

Pensaba estos días acerca de lo importante y difícil que resulta hacerse de una marca conocida en cuanto acontece a las incipientes ofertas enogastronómicas, enoturísticas, gastronómicas o asimiladas.

Comprobaba una vez más lo fácil que resulta encontrar ofertas de un restaurante japonés o un restaurante chino y lo complejo que parece arrancar a las ofertas turísticas basadas en la valorización de productos territoriales como el vino, el aceite de oliva, el jamón ibérico o las cerezas del Jerte. Sigo preguntándome si hay tanto producto verdaderamente testado y experimentado como se dice, si hay estrategia alrededor del mismo, si se da la necesaria importancia a los intangibles que entran en juego, y sobre todo al factor humano.

Y sobre todo, caía esta reflexión al pensar de nuevo la importancia que tiene la transmisión del conocimiento y la información a la hora de dar a conocer esta buena nueva. Pues mi gozo en un pozo que diríamos. Interesado en saber qué se cocina alrededor de los 9 millones de euros que el gobierno anunció este verano para el plan de Promoción Internacional del Turismo Enogastronómico, con el sonoro nombre de “Saborear España”, he tratado de indagar por la red y apenas una nota de prensa y muchos titulares y fotos, pero nada más acerca del Plan que el anuncio de un megamundial congreso en 2010. Ni siquiera una petición de información directa al gabinete de prensa del MITYC ha dado mejores resultados.

Más patético resulta comprobar el balance informativo que ofrece en su sitio web el II Congreso de Turismo Enológico recientemente celebrado en Barbastro, incapaz de mostrar no ya contenido fresco acerca del mismo, sino que ni siquiera han tenido tiempo de subir las comunicaciones del I Congreso, celebrado en Jerez en 2007 donde por cierto presenté una comunicación que como el resto, aún sigue siendo invisible. Pues eso, ¡qué aprendan otros!

Menos mal que algunos se entregan al arte de comunicar y compartir la información. Gracias Gastronomicum 2.0 o Vinoturismo.

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PRIMER DÍA EN EL PARAÍSO

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Veintisiete de septiembre por la mañana, típico día otoñal. Evelyn Jagnow y Philipp A. Schmitt, de Caminos Auténticos; Theresa Guthrie de Awol in Granada; Francisco Lillo de la también granadina tienda de delicias gastronómicas  La Oliva; Billy, Samy y Dany nuestros vecinos de Zuheros, y nosotros, Coco y Antonio habitantes del Paraíso de Olivos, disfrutamos de la panorámica que sobre Zuheros se abre cuando uno asciende hacia la Cueva de los Murciélagos. No lejos de allí, en medio del bosque, una verde mancha más, nuestro variopinto campo de olivos.

Hacia allá nos vamos, prestos  a descubrir el estado de las aceitunas y tomar nuestra carga que luego machacaremos y convenientemente aliñaremos. Sentados sobre un fardo, aceitunas en las manos, nos sentimos pegados a ellas como cantan los versos primorosos de Jean Giono: « Je suis collé des deux mains dans cette glu d’olives. Que Dieu à l’instant même ferme le monde comme un libre et dise: C’est fini; que la trompette sonne l’appel des morts, je me présenterai au jugement en caressant des olives dans mes poches; et si je n’ai plus de poches, je caresserai des olives dans mes mains; si je n’ai pas de mains, je caresserai des olives dans mes os, et si je n’ai plus d’os, je suis sûr que je trouvarais un “truc” pour continuer à caresser des olives: ne serait-ce qu’en esprit »

En medio de acebuches y olivos narramos la evolución de nuestra cultura mediterránea, desde la luz de candiles y lucernas alimentadas de aceites lampantes hasta la madera de los viejos olivos de troncos retorcidos. Nos abrimos paso a través de una lujuriosa vegetación donde encinas, quejigos, madreselvas, tomillos y retamas están enredados entre endrinos y zarzas. Erguidos sobre piedras, olivos imposibles levantan exclamaciones  entre los miembros del grupo.

Y luego, mojados por unas gotas de agua invisible, macacos en bandolera, nos aprestamos a cosechar una muestra de aceitunas hendeeras, sin que falte la copla de rigor o las picantes bromas entre sexos que acompañan cualquier día de recogida en el campo.  Con las olivas tomadas, nos vamos hasta el Museo de Costumbres y Artes Populares Juan Fernández Cruz, donde además de la visita,  nos espera un  piscolabis preparado por Francisco con productos primorosos, a saber: Salmorejo con pan de Alfacar y Aceite de Carcabuey. Pimientos del Piquillo con atún en aceite de oliva y mayonesa de Palma del Rio. Jamón iberico de Bubión, chorizo y salchichón ibéricos de Bracana, patatas fritas de Priego con Espencat de Concentaina, Pan de la calle Panaderos del Albayzin de Granada, Uvas moscateles del pago de la Guindalera de Itrabo con las que se hace el sublime CALVENTE de Jete, Almendras marconas de La Contraviesa, Quesos de cabra semicurado y de cabra y vaca añejo de MONTEFRIO, de CUEVA DE LA MAGAHA ( “el parmesano granadino”) de JALLENA, higos secos de La Contraviesa, secas de Huescar, regañas de Cordoba, vino tinto cabernet-sauvignon y turrón de chocolate de Mira y Llorens de Jijona..

Antes de entregarnos a ellos, hemos hecho una cata de aceites donde hemos degustado tres tipos de aceites, con la ayuda de una rueda sensorial que Antonio ha preparado. Conclusión sencilla: no es aceite todo lo que así se llama. Cómo hemos podido consentir llamara así a grasa de semillas, proclama Francisco con vehemencia.

Llegada la hora de machacar las aceitunas, Teresa y Evelyn disfrutan con la rústica maza que aprieta hasta reventar la piel suave y separa con facilidad el hueso de la pulpa de esta notable variedad de aceitunas de mesa. Pero es Phillipp quien destaca como machacador del grupo, y vista su natural vocación aceitunera, no dudamos en invitarle a estar con nosotros el próximo 7 de noviembre cuando tenemos previsto cosechar las aceitunas con las que crearemos el primer aceite de oliva biológico nacido de esta decena de variedades de olivo que desde hace unos cientos de años crecen en estos campos de las Quebradillas en Zuheros.

Todos se llevan con ellos los condimentos que servirán para aliñar sus aceitunas, una vez desamargadas adecuadamente durante las dos próximas semanas con cambios diarios del agua. Nuestra receta es la más tradicional del pueblo e incluye sal, ajos, corneta roja, tomillo e hinojo. Tal vez alguno se anime y se atreva a incluir algo de vinagre o tal vez algo de cáscara seca de naranja. Y luego, sólo… ¡buen gusto amigos!

Más INFO y FOTOS en PARAÍSO DE OLIVOS

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MUSEO DE LAS CIENCIAS DEL VINO DE ALMENDRALEJO

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La Comunidad Autónoma de Extremadura puso en marcha hace unos años una red de museos, Museos de Identidad, en base a un nuevo concepto de museo y de patrimonio cultural, con objeto de poner en relación la sociedad y el territorio. Con ello se pretendía incidir positivamente en la conservación de las colecciones etnográficas de la región a la vez que fomentar el turismo cultural y cooperar con el desarrollo rural junto a las autoridades locales. Se trata en suma de una apuesta territorial alternativa, diversificada y planificada frente a las tradicionales vías que habían venido creando museos etnográficos nacionales, regionales o repartidos pero sin mayor orden ni plan preconcebido.

Interesado en esta estrategia, planifiqué la visita a dos de estos museos. El primero de ellos, el Museo del Aceite localizado en Monterrubio de la Serena debimos contemplarlo desde la puerta pues aun habiendo llamado el día previo para conocer su horario, éste permaneció cerrado a la hora indicada para su apertura el pasado sábado día 12. Así, partimos hacia Almendralejo con objeto de visitar el Museo de las Ciencias del Vino. El proyecto museológico y museográfico de este museo fue coordinado por EXPOCIENCIA, con la participación de Elena Pol en el proyecto museológico, Sebastián Celestino como asesor de arqueología y Mikel Asensio como asesor del proyecto. La idea de partida, teniendo en cuenta la existencia previa de más de cincuenta museos, fue la de evitar la creación de un nuevo museo etnográfico dedicado al vino. Tres ideas centrales articulan la propuesta museística. Primero, el vino está presente en Extremadura desde la antigüedad. Segundo, se quiere propiciar la identificación del vino con Almendralejo, la innovación y la tecnología. Tercero, se dispone para estar al servicio de la colecta de elementos de la cultura material e inmaterial ligada al vino. El discurso expositivo se divide en dos plantas y tres espacios diferenciados. Así, en la planta baja se encuentran un área de arqueología y un pasillo dedicado a las ciencias. En la planta alta, la antropología, distingue el trabajo en el campo y el trabajo en la bodega como expresiones de identidad y memoria del territorio.

El museo se levanta en el edificio otrora ocupado por una alcoholera y justo en la visita uno percibe un desajuste entre el programa arquitectónico y el resultado del proyecto museográfico. En ese sentido, la planta baja queda encorsetada en una galería que entiendo abusa del estancamiento expositivo en cajones monótonamente repetidos y alineados, por más que el ámbito científico/temático juegue a ofrecer cierto dinamismo que sólo en el “pasillo de las ciencias”, consigue más airoso. La propuesta general en todo caso parece atractiva, en cuanto al recorrido sugerido y la señalética adecuada.

Se echan en falta además de la apertura de espacios programados en el proyecto museológico y museográfico –sala de exposiciones temporales, tienda, cafetería, aula de salud y sala de catas, área de información y evaluación…-, una mayor atención a aspectos clave a la hora de enfocar la cultura del vino, tales como la historia local de tabernas y despachos de vino, la sociabilidad ligada al consumo, la tradición oral asociada, y en definitiva un mayor acercamiento tanto en la composición de las colecciones como en el programa de actividades al factor local/regional de la cultura del vino. Tampoco la exposición temporal abierta en este momento, sobre un tema tan transversal como sugerente, las fiestas de vendimia, aprovecha la oportunidad para adentrarse en la escena local más allá de los trajes y fotos de las reinas de las fiestas, algunos afiches y carteles o el nombre de los pregoneros o bodegueros reconocidos. En ese sentido, la historia social y económica del vino, como ocurre también por otra parte con el aceite o el pan, entre otros museos temáticos, sigue siendo una asignatura pendiente sobre la que estudiar e intervenir para luego interpretar.

A estos retos abiertos podrá dirigirse este museo pues presenta en efecto asignaturas pendientes que sin duda si la intención existe podrá ir cubriendo, convirtiéndose en un recurso cultural vivo y dinámico con acciones y programas, así como desarrollando un plan de comunicación al día de hoy verdaderamente deficiente, sin información básica en forma de folleto, sitio web o cualquier otro tipo de medio.

Un extenso texto acerca del plan museológico y museográfico del Museo de las Ciencias del Vino de Almendralejo puede leerse en el número ocho de la revista de los Museos de Andalucía, mus-A.

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ALGO SE MUEVE EN EL TURISMO GASTRONÓMICO

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Centro do Viño Ribeira Sacra

Si miramos las novedades últimas habrá que convenir que algo se mueve en torno al turismo gastronómico. Partamos previamente con ciertas reservas relativas a la propia definición de turismo gastronómico y a los diferentes productos que bajo este concepto se están incluyendo. Añadamos la falta de conocimiento acerca de este mercado tan poco definido. De ahí que pongamos en cuarentena algunos datos, tales como las informaciones que cuantifican en un 10% a los turistas internacionales con motivación exclusivamente gastronómica. Más cerca estamos de la opinión vertida por quienes defienden que el verdadero turista gastronómico es el turista nacional.

Con este preámbulo, tres hechos hablan de este dinamismo turístico gastronómico:

1)      ciudades unidas en un club de destinos gastronómicos donde participan San Sebastián, Gijón o Lanzarote.

2)      un plan regional de competitividad para el turismo gastronómico asturiano liderado por el gobierno regional.

3)      una red de comarcas gastronómicas con origen, que reúne a más de una docena de grupos de desarrollo rural en un proyecto de cooperación coordinado por la Asociación para el Desarrollo del Guadajoz y campiña Este de Córdoba, denominado GASTROTOUR.

Posiblemente todos estos intentos pueden ser complementarios en un posicionamiento nacional del turismo gastronómico en el que sin duda han de incluirse otras iniciativas en desarrollo más o menos reciente. Pero por ser la parte hacia la que estoy más sensibilizado y por tanto cercano he de postular mi acercamiento con aquellas propuestas que nacen y fomentan el producto desde el origen. No sólo por estrategia sino porque será difícil plasmar de manera coherente en la gastronomía diaria referentes como la “Dieta mediterránea”, si los productos básicos que la sustentan pierden pujanza y son víctimas de la erosión que desde distintos puntos se está denunciando.

La moda no sólo se circunscribe a nuestro país sino que se extiende igual por otros lares como el continente sudamericano: Sirvan de muestra las rutas montadas sobre el tequila en México o la yerba mate en Argentina por no hablar del boom gastronómico peruano.

Mientras mejoramos en conocimiento acerca de hasta qué punto la gastronomía determina el viaje, la buena presencia online de las ofertas gastronómicas no deja de enriquecerse con alguna nueva Guía de restaurantes, si bien es evidente que por el mayor impulso tecnológico de las propias empresas, siga resultando más fácil realizar la reserva online en alguno de los restaurantes de Barcelona que en los municipios rurales del proyecto GASTROTOUR. Aquí queda mucho por avanzar.

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GUÍA DEL TURISMO GASTRONÓMICO EN ESPAÑA

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Es el título de un volumen de casi ochocientas páginas, que ha editado Anaya Touring,  dedicado a narrar un viaje gastronómico por las diecisiete comunidades autónomas, a través de un recorrido por algunos de los alimentos y elaboraciones culinarias más notables del paisaje dibujado a partir de las producciones que son patrimonio de estas comunidades humanas y que cada vez con mayor profusión se convierten en reclamo explícito en forma de turismo temático para atracción de los visitantes.

Las primeras setenta páginas sirven a los autores, Francesc Ribes e Ismael Díaz Yubero entre otros, para presentar los cimientos fundacionales sobre las que se levanta esta oferta diversa que dibujan como si de la tradicional despensa española se tratase. Aceite de oliva, legumbres, arroces, productos de la huerta, quesos, frutas y carnes no faltan a la cita.

A partir de ahí, autonomía tras autonomía, una serie de rutas desgranan representaciones simbólicas de cada una de ellas. Así, en Andalucía, se presentan las Rutas del aceite, el jamón ibérico, la gamba blanca, el langostino, el atún de almadraba y los dulces de convento. En Aragón, la Ruta del ternasco de Aragón, el melocotón de Calanda, la trufa negra y el jamón de Teruel. En Asturias, la Ruta de la sidra y la de los quesos del oriente asturiano. Lechazo y legumbres en Castilla y León,   Ruta del pimentón y la cereza extremeña, son algunas de las 52 rutas que se suceden incluyendo una presentación preliminar, un sencillo mapa regional y una descripción posterior centrada en las principales localidades e incluyendo notas al margen con algunas de las visitas y compras recomendadas, así como la información de restaurantes y alojamientos.

Desde que recibí la guía la he consultado en repetidas ocasiones, antes de realizar un viaje a cualquier destino nacional donde el tema gastronómico me ha suscitado interés. En este sentido el libro no defrauda, sino que conforme al papel que las guías escritas están tomando, se convierte en un buen recurso para el antes y el después del viaje, no tanto para el propio viaje, donde el formato y peso del volumen difícilmente pueden competir con los recursos móviles. Creo sin duda y no cabría esperar otra cosa de autores tan ligados a la agricultura y ganadería española como Díaz Yubero, que esta es la principal baza a la hora de recomendar la guía, su carácter enciclopédico capaz de adornar el mapa del estado con un repertorio tan extenso como bien seleccionado de lo más notorio del arca gastronómica nacional.

Hay sin embargo una ausencia tan clamorosa como inexplicable en un texto tan extenso que quiere ser como su titulo indica guía gastronómica nacional. Jugando el vino el papel que desempeña en el mundo gastronómico y siendo más aún determinante en esta tipología de turismo, no alcanzo a entender cómo se excluye del texto sin explicación alguna,  por más que la misma editorial tenga en su catálogo una guía dedicada al turismo del vino. Tal decisión choca con el hecho de que la principal publicidad incluida en la guía sea relativa al vino y priva a algunas de las regiones de su principal atractivo turístico y lo que resulta principal, al turista de poder leer y organizar el viaje de manera cómoda atendiendo a las recomendaciones de una sola guía. Esto toma más peso aún si constatamos que algunos de los productos que cimentan las rutas elegidas son estacionales en unas ocasiones, escasos en otras y el mismo desarrollo turístico de las rutas como conjunto de servicios bien entrelazados y ofertados es realmente desigual en la realidad y en muchos casos deficiente. Esto se muestra sin ir más lejos en el abuso a la hora de presentar  rutas del aceite en Andalucía donde puede esperarse mayor exigencia a la hora de seleccionar e informar. Un ejemplo al caso, en la Ruta del Aceite de la Denominación de Origen Baena no se informa de la existencia del Museo del Olivar y el Aceite de Baena, abierto desde 2003, ni se menciona a Zuheros -apenas un restaurante-, el pueblo más recomendado de la misma. Al igual que en la correspondiente a la Ruta del Aceite en la Denominación de Origen de Priego de Córdoba no se informa de la existencia de Señorío de Vizcantar, una de las escasas empresas que en este país ofertan catas de aceite al público diariamente a la vez que invitan a visitas guiadas a olivos milenarios. Concluimos que la guía confía demasiado en la relación no siempre evidente ni trascendente entre las denominaciones de origen y la oferta turística.   

En todo caso un manual de turismo gastronómico necesario que invita a cuidar la despensa como base en torno a la cual articular cualquier oferta turística. Todo un aviso para navegantes.

 

NOTA: un ejemplar de esta guía fue remitido por cortesía de la editorial a OLEOPOLIS

Guía del Turismo Gastronómico en España. Francesc Ribes e Ismael Díaz Yubero. ANAYA Touring Club, 2008

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